Los niños ante el divorcio
Según un reciente estudio, más de la mitad de las parejas que se han casado en la década de los noventa verán fracasar sus matrimonios y deberán sufrir la separación. Si es verdad, como parece, que el número de divorcios aumenta, es evidente que también se ven involucrados en ellos un mayor número de niños. Y esa suele ser la primera preocupación para la pareja que decide romper su unión: ¿qué pasa con los hijos?
Los pequeños no lo entienden
Es a partir de los cuatro o cinco años cuando los niños son conscientes de que papá y mamá tienen problemas y cuando sufren el divorcio. La primera reacción de los hijos es el desconcierto por una situación que saben que existe, pero que no entienden.
Ellos han conocido a sus padres siempre juntos y no pueden darse cuenta de los problemas que provoca el hecho de que ahora comiencen a ver menos a su padre o a su madre. El niño, además, suele ser víctima de crisis nerviosas o depresivas si la tensión entre los cónyuges se traslada a los otros miembros de la casa por discusiones o enfrentamientos violentos.
Poco después, los pequeños suelen negarse a admitir lo que ya es un hecho: insisten en la reconciliación de los padres o protestan cada día porque no pueden ven al progenitor que se ha ido de casa. Este periodo puede resultar más o menos largo en función de la manera en que se haya producido el divorcio; en definitiva, según los padres hayan logrado explicar y hacer lo menos dolorosa posible la situación.
Evitar que presencie discusiones
Si realmente no se quiere hacer que el hijo sufra por los problemas de sus padres es necesario excluirlo de la tensión que se genera por esta causa; eso no quiere decir que no sepa que existen graves diferencias. Cuanto mayor es el niño, mejor puede asimilar el hecho de que existen problemas, siempre que no los perciba a través de gritos, insultos y discusiones violentas. Si éstas se producen, no debe ser delante de los hijos; si el motivo de la discordia es su educación, algo que han hecho mal o su custodia tras el divorcio, las medidas de precaución deben extremarse.
Separación amigable
Varios estudios de psicología infantil desarrollados en Estados Unidos y la Unión Europea han demostrado que el niño sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos que posteriormente, cuando vive sólo con uno de los dos y ve al otro en un nuevo ambiente e, incluso, con una nueva pareja. Estas reacciones no son difíciles de entender; los niños quieren sentir que sus padres son felices; lo contrario les provoca muchas alteraciones.
Si la separación es amigable a sus ojos, la tensión generada desaparecerá. El pequeño percibe que su papá y su mamá ahora sonríen y juegan con él más que antes; además ahora tiene dos casas que son suyas, dos cuartos, dos armarios de juguetes y en cada visita su progenitor le tiene preparado un programa de diversiones que antes, cuando vivían juntos, solía disfrutar con mucha menos frecuencia.
Solteros: saber, querer y poder
Las connotaciones negativas de la soltería han pasado a la historia. Solterones y solteronas fueron hasta ayer mismo una especie de lacra social que no cuadraba con los estrechos esquemas del “ser felices y comer perdices” al hilo de una única opción: casarse y tener hijos. Aquel estado “incivil” les convertía en ciudadanos de segunda y forjó en torno a ellos una oscura leyenda de esterilidad, soledad y olvido. Hoy los solteros son una clase ascendente y todo un símbolo de modernidad que, con otra propuesta de hogar, hace añicos la imagen de la familia tradicional.
El fenómeno se dispara en las grandes ciudades. París, donde la mitad de sus hogares son unipersonales, ha sido bautizada como “capital de la soledad” por los demográfos franceses. La sociedad de las familias da paso a la sociedad de los individuos llevando hasta sus últimas consecuencias eso de que cada uno en su casa y Dios en la de todos. Más de millón y medio de españoles, (1.520.900 personas, para ser exactos) practican este nuevo concepto de familia, según el censo de 1996.
Sus protagonistas son jóvenes urbanos con un futuro profesional más o menos resuelto y ciertas garantías económicas. Todo un lujo que pocos pueden permitirse en estos tiempos de incertidumbre laboral, donde acceder a una vivienda e independizarse se ha convertido en un privilegio. La mujer se apunta al carro y culmina la revolución inagurada en los albores de este siglo que se acaba. Ellos hacen su pinitos como amos de casa y se defienden bastante bien. Ambos comparten un proyecto de vida: ser autosuficentes.
En la era del individualismo a ultranza no está de moda ser débil y dependiente emocionalmente, pero no todo el mundo vale para llevar las riendas de tan desangelada familia. Eso sí, quien saborea las mieles de vivir en soledad cae rendido en sus brazos y, llegado el momento de compartir, le cuesta renunciar a sus encantos. En este ermitaño hogar se es dueño del espacio y el tiempo. Nadie te limita, oprime o exige, pero con las mismas tampoco nadie te espera, necesita o ni mima.
Las carencias se salvan con perros y gatos, a golpe de música, televisor y radio y algún capricho ocasional. Entre sus efectos secundarios destaca el volverse un maniático de cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa y el hábito de cultivar el monólogo interior hasta el punto de que luego cuando hablas no te reconoces. Lo que se lleva más cuesta arriba es cocinar para uno mismo y encima comer solo. A la hora de ligar, los chicos ya no preguntan a las chicas que si estudian o trabajan para romper el hielo. La frase mágica es: “¿Vives sola?”.
Los niños y las videoconsolas
El de las videoconsolas es una negocio de dimensiones gigantescas que mueve millones de euros en todo el mundo. Las compañías del sector han encontrado un filón interminable en esta diversión virtual que reta a los usuarios a demostrar sus habilidades visuales, reflejos, coordinación e intuición.
Cada cierto tiempo, un nuevo chip o un nuevo procesador mucho más avanzado que el anterior permite producir nuevas consolas que requieren nuevos y más sofisticados juegos. Es decir: se tira la consola y los juegos viejos y se compra la novedad para enfrentarse a retos aun más reales. El proceso no tiene fin y los gastos tampoco. Pero, ¿qué familia se resiste?
Sentido común y mesura
Varios especialistas en psicología adictiva han señalado los riesgos del uso frecuente de los vídeojuegos; en cualquier caso, aún no se ha comprobado que este tipo de ocio cree una psicopatología semejante. De hecho, la mayoría de los psicólogos concluye que no existen diferencias significativas en la estructura de la personalidad de los usuarios de vídeojuegos respecto a los que no los utilizan.
Juan Alberto Estallo, psicólogo del Instituto Psiquiátrico de Barcelona y experto en nuevas tecnologías, considera que los vídeojuegos no presentan secuelas adversas en la conducta de los individuos a medio y largo plazo. Un estudio del especialista concluye que la práctica regular y sostenida de estos juegos no supone ninguna modificación especial en las actividades sociales, ni produce problemas físicos.
Riesgo de adicción
Aún así, el riesgo de la adicción existe; un pequeño porcentaje de la población emplea una gran parte de su tiempo de ocio con las consolas y gasta fuertes cantidades de dinero en comprar nuevos equipos y juegos. Para evitarlo es bueno imponerse unos límites, que deben valer tanto para los padres como para los hijos. La primera norma es fijar un máximo de entre una y dos horas diarias para dedicar a los vídeojuegos y sustituir los de carácter agresivo por otros más didácticos.
Otra buena costumbre a seguir es no permitir que esa actividad impida realizar cualquier otra tarea social; y tampoco está de más que padres e hijos jueguen juntos, ya que impedirá que el usuario se aisle.
Por último, es aconsejable que los niños vean en los vídeojuegos un punto de encuentro con otros niños y no una forma solitaria de diversión. Por eso es conveniente que se reúnan en casa unos cuantos amigos y realicen competiciones y torneos, resultará más divertido y les ayudará a relacionarse. En cualquier caso, siempre debe limitarse el tiempo de uso.
Subastas, la otra cara de la inversion tradicional
Aunque en España no es un fenómeno muy extendido, las subastas son una práctica bastante generalizada en los países anglosajones y a la que sus habitantes sacan grandes rendimientos. Sin embargo, los españoles prefieren acudir al banco para pedir asesoramiento sobre el mejor producto financiero para su dinero. Son pocos los que acuden a una subasta para invertir, por ejemplo, en una obra de arte o en joyas, a no ser que se trate de un entendido en la materia y compre por amor al arte.
Hasta hace unos años, a este tipo de subastas sólo acudían los expertos en joyas, pintura, escultura, etc. Pero, poco a poco, el público en general está comenzando a aficcionarse, ya que es una buena oportunidad para obtener objetos de calidad con unos precios de salida por debajo de lo que marca el mercado. En caso de perseguir una pieza determinada, ésta costará más o menos, dependiendo del interés que suscite entre los asistentes. Cuanto menor sea, más bajo será el precio a pagar y por tanto, más rentable resultará. En caso de que haya una sola persona interesada en una pieza, podrá llevársela por el precio de salida.
Iniciarse en las subastas
En una subasta se puede conseguir cualquier cosa que tenga valor. Es recomendable seguir una serie de consejos para aquellos que acudan por primera vez a una sesión:
- Conviene hacer una visita previa para ver cómo se desarrolla y cuál es su mecanismo. Así, cuando se vaya a pujar sabrá hacerlo con cierta soltura.
- Por otro lado, la mayoría de las empresas publican un catálogo con información sobre lo que van a sacar en sus sesiones. Conviene ojearlo antes para saber si entre todos los lotes hay alguno que pueda interesarle.
- Se recomienda llegar un poco antes de que comience la sesión; algunas casas hacen un rápido repaso de las normas a seguir antes del inicio.
- Aunque la entrada al lugar donde va a desarrollarse la subasta suele ser de libre acceso, en algunos casos, se exige a los participantes que se inscriban antes. Es entonces cuando se les da el número o paleta que deben elevar cada vez que quieran pujar por una pieza. En otros casos, no hace falta esta inscripción, con levantar la mano es suficiente.
El mejor postor
El precio de salida de cada pieza a pujar está fijado entre el vendedor y la casa que se encarga de organizar la subasta. La puja comienza cuando hay más de una persona interesada en el mismo objeto; en cualquier caso, cada casa tiene sus normas al respecto que conviene conocer a fondo antes de decidirse a participar. Como paso previo a cerrarse la puja, el subastador repite tres veces la última oferta recibida y, si no hay otra mejor, adjudica el objeto al mejor postor. Es imprescindible acudir preparado para pagar, ya que hay que dejar una cantidad de dinero el mismo día de la subasta.
Además existen otro tipo de subastas, las judiciales, en las que todo lo que sale a la venta ha sido previamente embargado por impago. Con este procedimiento se busca que la persona embargada pague a sus acreedores. En estos casos, el mecanismo es un poco más complicado ya que hay un juicio previo y la normativa de la subasta depende del procedimiento que se haya aplicado en él. Los expertos en esta materia afirman que el mercado de este tipo de subastas es muy voluminoso y está mal regulado, y sólo unos pocos hacen negocios muy ventajosos.
El ciudadano de a pie que desee participar en una subasta judicial encontrará la primera dificultad al inicio del procedimiento, ya que no podrá conocer todo aquello que se oferta de una manera rápida. La única forma posible, es accediendo a las publicaciones oficiales de cada ciudad y eso, hoy por hoy, es bastante complicado.
Etiquetas para vestir los alimentos
La polémica puso sobre la mesa dos cuestiones controvertidas: la flexibilidad de las normas vigentes y la eficacia del etiquetado.
Para cualquier consumidor, descifrar el contenido de una etiqueta supone un verdadero rompecabezas, que en más de una ocasión requeriría de un manual de instrucciones.
La desorientación que provoca este maremagnum de términos se constata en una encuesta realizada hace ahora dos años por la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) que señalaba que seis de cada diez amas de casa españolas se leían las etiquetas, pero sólo el 40% llegaban a comprenderlas.
La misma encuesta señalaba que las amas de casa se interesan sobre todo por la lista de ingredientes, la fecha de caducidad y las instrucciones de conservación y, paradójicamente, apenas atienden a los valores nutritivos. ¿Será porque nos los entienden?, ¿o porque en la mayoría de los casos las etiquetas no incluyen esta información? Ambas cosas.
Falta de información
Por un lado, tan sólo una de cada diez encuestadas identificaba las grasas poliinsaturadas como las buenas para el colesterol; por otro, según la legislación vigente, los datos nutricionales sólo son obligatorios en aquellos productos que presuman de propiedades nutritivas (”bajo en colesterol”, “rico en”…).
Las asociaciones de consumidores llevan años clamando por un etiquetado veraz, con términos menos engorrosos, caracteres de mayor tamaño e información nutricional obligatoria en todos los productos alimenticios; también consideran necesarias las advertencias sobre el riesgo para los alérgicos y las instrucciones de uso.
Aditivos, grandes desconocidos
Los aditivos son unas de las sustancias que con mayor frecuencia se encuentran en las listas de ingredientes de casi cualquier alimento. Cada mañana, cuando nos desayunamos con una tostada untada en rojísima mermelada de fresa, también lo hacemos con su correspondiente cantidad de estabilizantes y colorantes. En el aperitivo, la cerveza se acompaña de un antioxidante y un estabilizador para la espuma; también los yogures están coloreados y los precocinados, embutidos y bebidas refrescantes suelen incluir una lista ingente de estas sustancias.
Los aditivos, que en muchos casos son imprescindibles en los procesos tecnológicos, han estado siempre bajo sospecha; se les ha achacado desde la pérdida del sabor natural hasta problemas de alergias e incluso se ha hablado de su supuesto poder cancerígeno.
En la actualidad, su uso está restringido a las listas positivas vigentes; para formar parte de ellas es indispensable cumplir una serie de condiciones. El contenido de la ley parece poner de manifiesto la existencia de un filtro más que razonable en el uso de estas sustancias y abre un interrogante sobre el por qué del halo de desconfianza que les rodea.
Postura de los consumidores
La respuesta la tienen las organizaciones de consumidores que aseguran que la norma se aplica “con mucha manga ancha”. La OCU, censura el abuso que se hace de ellas y la inclusión en las listas positivas de aditivos cuya toxicidad es dudosa: “Se admiten las sustancias siempre que no se demuestre que implican riesgo, cuando deberían aceptarse sólo si se comprueba que no lo hay”.
Por otro lado, la OCU denuncia que las dosis diarias recomendadas (DDA) de estas sustancias son bajas pero que se calculan sin contar con el consumo global diario. Según la revista Compra Maestra, un menú compuesto por aperitivos salados “sabor a…”, palitos de cangrejo y una lasaña precocinada supera sin problemas los límites diarios aconsejados de ingestión de glutamato, un potenciador de sabor cuya inocuidad no consideran demostrada.
El fin de los vecinos molestos y morosos
A algunos les da resultado el invitar a los vecinos más próximos cada vez que celebran una fiesta en su casa. Es un modo de evitar que les llamen al orden si el festejo se prolonga hasta altas horas de la madrugada, como suele suceder casi siempre. Pero no todos tienen esta suerte; a más de uno le ha tocado recibir a la policía municipal en su casa porque los vecinos, hartos de tanto folklore nocturno, desesperados y enfadados, habían recurrido a métodos más persuasivos que unos golpes en la pared.
La ley
Gracias a la entrada en vigor de la Ley de Propiedad Horizontal de 1.999, la comunidad de vecinos puede pedir la expulsión de un vecino si éste desarrolla actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas, aunque sea en su propia casa. Esta norma sustituye al reglamento que regía esta materia desde 1960 y que no incluía ninguna lista de actividades prohibidas; simplemente dejaba la cuestión al arbitrio de los estatutos de la comunidad.
Vecinos morosos
La ley tampoco se olvida de los vecinos morosos. Antes de ponerse en marcha la ley las comunidades de propietarios soportaban una deuda de más de 74 millones de euros. Un año después, debido al efecto psicológico de dicha ley en la mente del moroso, se redujo en un 70%. Y el proceso continúa.
Y es que esta norma retira al vecino moroso el derecho a voto en las juntas de vecinos hasta que no esté al corriente del pago. Si pretende vender la propiedad, se harán constar las deudas contraídas. La modalidad de vecino cara dura, también tiene los días contados.
Antenas parabólicas y servicios energéticos
Con respecto a la instalación de antenas parabólicas, gas y otros servicios energéticos que se consideran de uso opcional, la ley es más permisiva que la de 1960 y deja el camino libre a los vecinos. En principio, están obligados a pagar aquellos que hayan dado su visto bueno; si después un vecino quiere beneficiarse de la señal de la antena o los servicios energéticos, puede hacerlo previo desembolso de la parte proporcional que le corresponda por la instalación, más los intereses.
Obras y decisiones de la comunidad
Con esta ley, la instalación de un ascensor o el cambio de portero, será más fácil. Hasta hace unos años, para realizar estas obras, se exigía la mayoría absoluta por lo que en muchas ocasiones suconsecución era inviable. El actual texto vigente elimina el concepto de mayoría absoluta y lo sustituye por el voto favorable de las tres quintas partes -un 60%- del total de propietarios. De cualquier modo, los vecinos no están obligados a pagar remodelaciones que sean catalogadas como suntuarias o innecesarias. Por ejemplo, una parte de la comunidad no podrá obligar a la otra a que contribuya económicamente para cambiar las escaleras del portal y ponerlas de madera, porque lucen más estéticas.
El texto legal pretende que áquel que conviva en una comunidad vecinal, lo haga con todas sus consecuencias y, por tanto, obliga a cumplir con el turno correspondiente de presidente. Sólo se permite el cese con una autorización del Juez de Primera Instancia.
Convivencia pacífica
Por último, la ley recomienda implícitamente una convivencia pacífica entre los compañeros de escalera. Si su hijo deja su moto en una zona común, el presidente de la comunidad, a instancias de ésta, puede obligarle a retirarla. En caso de incumplimiento, puede ser demandado y, dependiendo de la gravedad de la infracción, ser obligado a abandonar la vivienda durante tres años.
Castigos físicos: ¿si o no?
Hay diferentes tipos de padres. Unos creen que no hay nada como una buena bofetada a tiempo y otros creen que la fuerza del dialogo lo puede todo. Para algunos la disciplina es un mal necesario y para otros el único método; todos coinciden en que sin ella no se puede educar a un niño. Pero, ¿dónde están los límites entre libertad y disciplina?
En este siglo, un nuevo modelo educativo basado en la tolerancia y el respeto a la libertad del niño vino a cuestionar la severidad y el castigo, la disciplina y la obediencia que marcaban la relación entre los adultos y los más jóvenes. Y ahora se reabre el debate: ¿hay que pegar a los hijos?
Demasiado frecuente
Para muchos, dar una bofetada a un crío en determinadas circunstancias es saludable. “Un bofetón puede ser educativo si se da en las condiciones debidas. Pero ha de ser ocasional y hay que explicar por qué se hace”, afirman algunos padres.
Según el Ministerio de Educación, los padres de más de un millón y medio de menores tienen acusada tendencia a emplear el castigo físico; de ellos, medio millón sufre habitualmente malos tratos. En última instancia, el menor está amparado por el Código Penal y el Civil, que precisan que es facultad del padre corregir a sus hijos, pero sin someterlos a castigos desproporcionados.
Regulado por la ley
Donde existen claras normas de comportamiento es en la relación entre el menor y sus maestros. El Ministerio establece que “todos los alumnos tienen derecho a que se respete su integridad física y moral y su dignidad personal, no pudiendo ser objeto de tratos vejatorios o degradantes. Tampoco podrá ser objeto de castigos físicos o morales”. En cualquier caso, todos los educadores vuelven a incidir en la importancia de la disciplina y, también, en la dificultad para imponerla al niño.
Los modelos más tolerantes, conscientes de que sus teorías tienen ciertos defectos formales, también intentan inculcar la disciplina como un ejercicio de autocontrol; pero no siempre funciona. En definitiva, la cuestión última sería qué clase de persona se quiere formar: obediente y tranquila, espontánea y con iniciativa… Incluso sabiendo el tipo de adulto que se desea confiar a la sociedad, no se conoce una fórmula segura para que el experimento tenga éxito. Quizá el secreto esté en los genes.
La multipropiedad de las mil y una casas
Las prácticas de venta agresivas están a la orden del día. Un ejemplo son las reuniones que prometen regalos sólo por asistir a las mismas. Incluso hay compañías de las que organizan este tipo de saraos que además invitan a los futuros compradores a disfrutar de un fin de semana en el complejo que ofrecen en la modalidad de tiempo compartido.
Sin embargo, esta modalidad de captación de clientes tiene los días contados con la ley que rige el sector. Si antes las organizaciones de consumidores alertaban sobre las tácticas agresivas que algunas empresas empleaban, ahora este tema ha cobrado importancia.
Mala fama
Lo cierto es que las prácticas de venta agresivas utilizadas sobre todo por multinacionales norteamericanas, en los años ochenta en nuestro país, fue lo que le ha dado mala fama al sector en España. Y aunque no sea un servicio muy utilizado por los españoles, en este país se encuentra el 10% del total de los complejos en régimen de tiempo compartido que hay en el mundo. El buen clima del que gozamos es el principal motivo de esta expansión.
Hasta el 5 de enero de 1999, cuando todavía esta práctica era conocida como multipropiedad, no existía ninguna ley específica que regulara el sector. Con la entrada en vigor de una nueva normativa, se esperaba que la imagen de este tipo de vacaciones se lavase. De momento, la nueva normativa ha obligado a las empresas a cambiar el sistema de captación de clientes.
Además de esta ley, existe un código de ética aprobado en 1999 por la Organización de Tiempo Compartido Europea (OTE), cuyo objetivo es acabar con el intrusismo. De hecho, ese mismo año esta organización expulsó a dos de sus miembros por prácticas poco fiables que operaban en la Costa del Sol.
Además, la OTE ha impuesto otras condiciones para proteger a los posibles compradores como por ejemplo la obligación del vendedor de conceder un tiempo mínimo “de reflexión” de diez días a partir de la firma del contrato. Asimismo, la OTE prohibe tomar depósitos antes del final del período de reflexión y los compradores deben recibir toda la información descriptiva relacionada con la propiedad y sus derechos.
En vacaciones
Entre las novedades estipuladas por dicha ley, figura el derecho que tiene el comprador a disfrutar de un alojamiento con finalidad turística durante un período específico cada año, no inferior a siete días seguidos. Se limita además la duración de este derecho a un máximo de 50 años y un mínimo de tres.
El precio que se paga por adquirir un apartamento en esta modalidad depende de la calidad del complejo y la temporada del año en la que se quiera disfrutar de las vacaciones. Al adquirir el apartamento, se paga una cantidad que da derecho al usuario a disfrutar de él durante una o varias semanas todos los años que marque su contrato.
Beneficios
Además, se ha de abonar una cuota mensual de mantenimiento del inmueble. Y si se desea poder acceder a intercambio de apartamento en otro lugar distinto al que se ha comprado, se debe abonar otra cantidad por ello.
El intercambio se puede realizar entre complejos de igual calidad y en la misma temporada contratada. Es decir, si se contrata una semana en la primera quincena de julio, en un apartamento normal y corriente, no se podrá cambiar por uno de lujo en Florida, por ejemplo. El cambio se hará por uno de la misma categoría al que se contrató.
Los que más beneficiados salen con este sistema son aquellas personas que pueden disfrutar de las vacaciones en cualquier época del año, ya que así pueden contratar en temporada baja y les sale más económico.
Contra el intrusismo
En cuanto a la seguridad en la realización de estos intercambios, las empresas encargadas de realizarlos, RCI e Interval, y OTE, estudian poner en marcha un convenio que evite la entrada de empresas poco fiables. Por su parte, la Asociación Nacional de Empresas de Tiempo Compartido (ANETC), también dedicará un apartado para el consumidor donde se le facilitará toda la información que precise sobre el sector.
Cuándo y para qué es oportuno alquilar un coche
Según los responsables de las principales compañías del sector, en nuestro país, existen enormes posibilidades de crecimiento del sector con respecto a otros, como Estados Unidos o el Reino Unido, donde el alquiler es una práctica muy extendida y el mercado está más maduro.
En estos momentos, en España, la mayoría de los clientes de las empresas de alquiler de vehículos son turistas (55%), y el resto hombres o mujeres de negocios. Tanto unos como otros buscan coches nuevos, de marcas conocidas, con equipamiento de airbag, ABS, eleva lunas eléctrico, dirección asistida, aire acondicionado, etc. Respecto al tamaño, las preferencias se reparten casi a partes iguales; un 45% de los clientes demandan un coche pequeño, el 55% restante se reparte entre los autos de tamaño medio y grande.
Precios
Actualmente, la mayoría de las empresas de alquiler de vehículos con cobertura nacional, han entrado en una guerra de precios importante para potenciar el mercado del rent a car y acabar con la idea de que alquilar coches es caro.
Los expertos afirman que en estos momentos, el sector del coche de alquiler es uno de los más competitivos en cuanto a precios; a veces hay diferencia de 0.60 euros entre coches de la misma categoría de una casa y otra, y por esa cantidad hay empresas que pierden dinero. La dura competencia existente entre las grandes casas de alquiler, les ha llevado a potenciar sus servicios a través de acuerdos con compañías aéreas, tarjetas de crédito, tarjetas de consumo, etc., por medio de los cuales, es posible conseguir puntos canjeables por viajes, estancias en hoteles, etc.
Sobre esta idea, la Unión de Consumidores de España (UCE), en la revista que editan, ha publicado una comparativa entre coches de alquiler y comprados, en donde se refleja que “en la mayoría de los casos se produce un ahorro si en lugar de comprar un coche que vamos a utilizar principalmente en ciudad y durante vacaciones optamos por utilizar los transportes públicos y el alquiler”.
Uno de los supuestos utilizados en el estudio es el coste de un alquiler de coche durante dos días al mes, en fin de semana, es decir 22 días al año; en este caso, los costes medios anuales, incluyendo seguro e impuestos van desde los 765 euros para un coche pequeño hasta los 3.000 para uno de gama alta.
Los seguros
A la hora de acudir a contratar un alquiler de coche el único seguro al que la normativa española obliga es al seguro de responsabilidad civil. Sin embargo, las compañías ofrecen la posibilidad de contratar otros como el seguro contra robo, contra colisión o el personal.
Los dos primeros llevan una pequeña franquicia que hay que pagar en caso de que se llegue a utilizar; por ejemplo, si el cliente alquila un coche valorado en unos 12.000 euros y tiene un accidente o le da un golpe, está obligado pagar los primeros 120 euros (dependiendo de la categoría del coche, la cantidad puede ser mayor). Lo que se pretende con esto es que la gente tenga cuidado con el vehículo alquilado.
Fuentes de la UCE apuntan que “algunas personas no saben que cuando contratan un vehículo, éste sólo lleva el seguro de responsabilidad civil; los problemas vienen cuando se le rompe un cristal y lo tiene que pagar. Aunque la mayoría de las compañías, sobre todo las grandes, suelen informar sobre los distintos seguros que tienen y recomiendan que se contraten, mucha gente no lo hace porque le parece que la tarifa sube mucho”.
Calidad
Las grandes compañías del sector se esfuerzan en dar un servicio de calidad al cliente, lo que comienza por ofrecer unos coches con una vida media de seis meses o 20.000 kilómetros, para que estén en perfecto estado.
Sin embargo, existen algunas empresas locales, sobre todo en la costa , donde se pueden encontrar vehículos que tienen 100.000 ó 150.000 kilómetros. Esto es algo a tener presente a la hora de alquilar un coche.
Sus derechos en caso de overbooking
¿Se puede vender algo si está comprado ya por otra persona? En muchas tiendas de muebles o artículos de decoración a veces se puede ver que un objeto tiene un cartelito que pone vendido.
Sin embargo, en el caso de las plazas de algunos vuelos no sucede esto y son muchos los que en alguna ocasión han padecido la consecuencia de la sobreventa de plazas, técnica más conocida como overbooking. Se trata de una práctica completamente legal, aunque poco comprensible para el que la sufre.
Aunque no se haya tenido ninguna experiencia de este tipo, nadie puede asegurar que no le vaya a ocurrir nunca. Por ello, lo mejor es saber cómo reaccionar y qué derechos amparan al usuario.
Indemnizaciones
En caso de que se deniege el embarque en un vuelo regular por exceso de reservas, se tiene derecho a una indemnización si se ha presentado en el mostrador de facturación el billete de avión con la debida antelación. El tiempo límite de presentación para vuelos regulares nacionales es de treinta minutos antes de la hora de partida y para los internacionales de noventa.
Si la compañía aérea deniega el embarque, está obligada a pagar una indemnización en metálico. Aunque, si el usuario lo prefiere, pueden hacerlo con bonos de viaje. La compensación ascenderá a unos 150 euros para vuelos de hasta 3.500 kilómetros y rondará los 300 euros para los vuelos que superen dicha distancia. Estas compensaciones se reducen a la mitad en caso de que el siguiente vuelo disponible tenga lugar dentro de las dos o cuatro horas posteriores, respectivamente.
Estas cifras variarán a partir de Febrero de 2005 con la entrada en vigor de un nuevo reglamento, que ya ha sido aprobado por la Unión Europea, y que prevé indemnizaciones entre 250 y 600 euros dependiendo del tipo de vuelo.
Varias opciones
Otras opciones posibles que la compañía debe facilitar son el reembolso sin penalización del billete, o un transporte alternativo lo más rápidamente posible a su destino final. También se puede escoger el traslado en una fecha posterior que el usuario decida.
Además en caso de overbooking la compañía aérea está en la obligación de ofrecer gratuitamente una llamada telefónica -o un mensaje enviado por telex o fax- al lugar de su destino. También debe ocuparse de la comida y bebida del viajero durante el período de espera. Si la situación se prolongara durante una o más noches, deberá la compañía hacerse cargo de los gastos del hotel.
Viajes combinados y vuelos charter
Si un vuelo forma parte de un viaje combinado, la compañía aérea está obligada a indemnizar al operador con el que haya realizado el contrato. En tal caso, el operador deberá abonar al usuario el importe percibido por este motivo.
En caso de se trate de un vuelo chárter, hay que olvidar todo lo dicho anteriormente. Estos derechos sólo cubren a los que viajan en vuelo regular y parten de un aeropuerto situado en un estado miembro de la Unión Europea y que por tanto esté sujeto a la normativa comunitaria.
Cuando se vaya a comprar un billete de un vuelo regular a las oficinas de una compañía aérea ésta debe tener a disposición del público toda esta información. El usuario debe exijirla en los mismos mostradores de facturación. En caso de ser uno de los pasajeros no admitidos para embarcar, se debe pedir un formulario en el que figuren las normas que rigen en materia de indemnización.
