La gripe que llega
Con la llegada de los primeros fríos aparece la gripe. Una enfermedad altamente contagiosa, que nos acompaña hasta la primavera.
La gripe es una infección vírica que, anualmente, llega a padecer hasta un 20% de la población al año. Obliga al enfermo a guardar reposo en cama y, con frecuencia, causar baja laboral. Por su parte las personas que se incluyen dentro de los denominados “grupos de riesgo” deben vacunarse.
La gripe es una infección aguda de las vías respiratorias, de carácter vírico. Los virus causantes de la gripe son dos; el Influenza A y el Influenza B. El primero produce una enfermedad más virulenta y también más muertes. Asimismo, es causante tanto de epidemias como de pandemias.
El Influenza B, produce epidemias pero no pandemias y la infección a la que da lugar es algo más leve que la del tipo A.
Los primeros síntomas aparecen después de haber estado en contacto con alguno de los virus. Normalmente empiezan a las 48 horas de producirse el contagio. Es entonces cuando sube la fiebre, normalmente elevada, aparece la sensación de frío, los dolores musculares, de garganta y de cabeza, la secreción nasal, la tos seca, la falta de apetito y una sensación de malestar general. Estos síntomas suelen durar varios días, en torno a la semana, aunque a veces se prolongan más, y luego van cediendo.
Distinguir la gripe del resfriado
Conviene distinguir entre gripe y resfriado. Aunque los síntomas más frecuentes del resfriado son similares a los de la gripe, la principal diferencia es que, éste no suele producir fiebre elevada o malestar general. Además, la gripe aparece de un modo repentino.
Es importante distinguir si se tiene gripe o resfriado porque, en determinadas personas, desconocer que está contagiado por el virus puede traer consecuencias fatales. Por el contrario, en el resfriado común, las complicaciones son menos frecuentes y la duración global de los síntomas suele ser menor.
Plan de vacunación
La vacuna contra la gripe está indicada en todas aquellas personas que se incluyan dentro de los denominados “grupos de riesgo”. Cuando un individuo sufre una infección viral, el cuerpo genera defensas en el sistema inmune que le protegen contra una nueva infección por ese virus. Las vacunas tratan de crear esas defensas para evitar o atenuar la enfermedad.
El virus Influenza, tanto el A y el B sufren cambios con mucha facilidad, lo que da lugar a distintas cepas del virus. Normalmente estas cepas varían de año en año. Por lo tanto, en función de la cepa atacante las vacunas también se modifican anualmente, bajo la recomendación de la OMS.
El periodo recomendado para la vacunación está comprendido entre los meses de Septiembre y Octubre. La vacuna empieza su efectividad a las dos semanas de la aplicación y tiene una validez de tan sólo 6 meses, por lo que es necesario vacunarse todos los años, independientemente de sí el virus es de la misma cepa o no.
A las personas mayores de 13 años se les administra una sola dosis de 0,5 ml por vía intramuscular. Los niños menores de 8 años deben recibir dos dosis con un intervalo de un mes.
Eficacia de la vacuna y contraindicaciones
La vacuna no ofrece una cobertura total. En personas mayores de 65 años y en residentes de instituciones cerradas, disminuye la incidencia de complicaciones, pero evita la enfermedad sólo en un 30-40%.
La eficacia de la vacuna, también depende del estado inmunitario de la persona que la recibe, y de que, la composición de la vacuna coincida con las cepas de virus de ese periodo.
También existen contraindicaciones. Así la vacuna no debe administrarse a personas con hipersensibilidad a las proteínas del huevo, a la polimixina o al bisulfito sódico o aquellas que sufran enfermedades agudas con fiebre superior a 38ºC.
Lípidos o grasas
Los lípidos y grasas pertenecen, junto a los hidratos de carbono y las proteinas, al grupo de los macronutrientes, ya que nuestro organismo precisa de grandes cantidades de ellos para funcionar correctamente. Son unas moléculas que constituyen el nutriente con mayor capacidad energética ya que al quemarse se liberan 9 Kcal por gramo; la misma cantidad de carbohidratos o de proteínas sólo produce 4 Kcal. Además tienen funciones metabólicas esenciales, y son importantes como elementos estructurales ya que forman parte de las membranas celulares.
Dentro de las grasas que ingerimos se pude hacer una división entre grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las primeras (se llaman así porque tienen en su molécula todos los enlaces que unen los diferentes átomos saturados) son las que provienen de origen animal principalmente. Este tipo de grasas, cuando se toman en cantidad excesiva, es uno de los causantes de la elevación de las cifras de colesterol en sangre.
Las grasas monoinsaturadas, como dice su nombre, tienen un enlace sin saturar); su principal ejemplo es el ácido oleico, que se encuentra en gran cantidad en el aceite de oliva.
Por último, las grasas poliinsaturadas son las que cuentan con varios enlaces sin saturar dentro de su molécula. Se encuentran principalmente en semillas (el aceite de girasol es un ejemplo, que se denomina omega 6) y también en los aceites de pescado (que se llaman grasas omega 3). Sin embargo, hay que destacar que hay algunas grasas de origen vegetal, como son la de palma y la de coco que a pesar de su origen se comportan en el organismo con grasa saturada, elevando las cifras de colesterol.
El colesterol
El colesterol es un tipo de grasa que se ingiere al comer alimentos de origen animal, pero que también se puede sintetizar por el organismo humano a partir de grasas saturadas. En el organismo cumple con unas funciones importantes; por ejemplo, es precursor de las sales biliares y de la síntesis de hormonas esteroideas y sexuales. Sin embargo, cuando se ingiere en exceso, o no se puede metabolizar (o degradar) adecuadamente (habitualmente por causas genéticas), sus niveles en sangre se elevan y tiende a depositarse en la pared de las arterias, contribuyendo a la formación de la llamada “placa de ateroma” o arterioesclerosis.
Merece la pena mencionar lo que es la grasa “trans”. Es frecuente realizar una manipulación de las grasas vegetales, que son líquidas a temperatura ambiente, para que se vuelvan sólidas. Es el caso de las margarinas, que se obtienen tras manipular industrialmente los de aceites vegetales, mediante una hidrogenación parcial que los solidifica. El efecto de este proceso es la formación de isómeros; es decir, el producto así obtenido contiene el hidrógeno en posición “trans” (en vez de en posición “cis”, que sería su situación natural). No se sabe todavía cuáles son los efectos de este tipo de grasas trans a largo plazo, aunque parece que podrían actuar también como si fuera grasa saturada produciendo arterioesclerosis.
Principales fuentes alimentarias de grasa saturada y de colesterol
Huevas de pescado.
Yema de huevo.
Sesos y otras vísceras: hígado, riñón, criadillas.
Lácteos: antequilla, nata, quesos curados.
Grasa de carne: bacon, manteca, tocino.
Embutidos, fiambres.
Mariscos.
Productos de pastelería y/o bollería manufacturados con grasas animales o vegetales saturadas (de palma, de coco).
Carnes rojas, de cerdo, de pato.
Hidratos de carbono
Los nutrientes que se encuentran en los alimentos se pueden dividir en macronutrientes y micronutrientes, según se precisen cantidades grandes o mínimas de ellos. Dentro de los primeros, se distinguen 3 tipos: los hidratos de carbono (también llamados carbohidratos o azúcares), las grasas o lípidos y las proteínas. En el segundo grupo se encuentran las vitaminas y las sales minerales.
Los hidratos de carbono y las grasas son los nutrientes llamados energéticos, es decir, es “la gasolina que hace andar al coche” ya que aportan calorías (que son la unidad de energía). Los hidratos de carbono aportan 4 kcal por gramo mientras que la densidad calórica de las grasas es mayor ya que aportan 9 Kcal por gramo. Una situación intermedia la ocupa el alcohol, ya que aporta 7 Kcal por gramo.
Estas calorías o energía que contienen los alimentos se libera cuando los nutrientes que constituyen el alimento son quemados u oxidados dentro de las células. Además de liberarse energía (que se puede almacenar en unas moléculas especiales, llamadas de ATP) se libera anhídrido carbónico (CO2) y agua. El CO2 es un gas que se elimina posteriormente con la respiración
Son nutrientes energéticos, popularmente denominados “azúcares”, y ampliamente presentes en el reino vegetal. Las plantas los forman uniendo anhídrido carbónico y agua, gracias a la energía del sol que toman por la acción la clorofila. El hombre los ingiere en la dieta pero también puede sintetizar carbohidratos a expensas de grasa y de proteínas.
Cambios alimenticios
Algunas personas consideran a los alimentos ricos en carbohidratos como “productos que engordan”. Esto ha hecho que en los últimos años haya disminuido su consumo y crecido el de los productos ricos en grasas y proteínas. Asimismo, la ingestión de productos manufacturados ricos en azúcar ha aumentado, y la de los feculentos y los ricos en fibra ha bajado. Sin embargo, esto tiene consecuencias nocivas para la salud.
El más conocido de los carbohidratos es la sacarosa o azúcar de caña, que es un disacárido: es decir, está formada por la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa. La lactosa (o azúcar de la leche) está formado por la unión de glucosa y galactosa. Los polisacáridos están formados por la unión de muchas moléculas de monosacárido y se distinguen 2 tipos principales: el almidón, que se encuentra en los cereales, tubérculos y legumbres, y los de tipo glucógeno, que es como se almacenan los carbohidratos en el hígado en el organismo.
Además hay otros polisacáridos que forman parte de la estructura de la pared celular de los vegetales y que no pueden ser utilizados por el organismo humano ya que carecen de sustancias que nos faciliten la digestión. Estos polisacáridos no utilizables es lo que constituye la fibra alimentaria.
Proceso digestivo
Cuando se ingiere un alimento rico en carbohidratos su digestión comienza en la boca gracias a la acción de un enzima: la amilasa salivar, que comienza el proceso de separación de los disacáridos y polisacáridos en monosacáridos. Este proceso culmina en el intestino dónde actúa la amilasa pancreática, de forma que los carbohidratos se absorben en forma de monosacáridos: glucosa, fructosa… A través del torrente sanguíneo, la glucosa llega a las células y penetra dentro de ellas gracias a la acción de una hormona: la insulina.
Dentro de las células, la molécula se va oxidando hasta que al final queda transformada en CO2 y agua, liberándose energía en este proceso. En concreto al quemarse 1 gramo de carbohidratos se generan 4 Kcalorías. Esta energía es necesaria, no sólo para la actividad muscular voluntaria, sino para mantener constante la temperatura corporal, para que se mantengan los gradientes iónicos de las células, las cifras de tensión arterial, los movimientos del intestino, la actividad nerviosa y cerebral….. La glucosa sobrante se almacena en el hígado en forma de glucógeno, pero cuando es excesiva se transforma en grasa y es llevada por la sangre hasta el tejido adiposo, donde se guarda para ser utilizada si es necesaria.
Cuando eliges tu dieta, eliges tu salud
La población conoce esta relación entre nutrición y la salud , y por ello, demanda información. Sin embargo, el estilo de vida y la nutrición de las sociedades avanzadas (también llamadas “occidentales”) va cambiando. Y no todos las transformaciones son favorables y tendentes a una mejor salud, como sería deseable. La falta de actividad física, sobre todo si se une a un consumo excesivo de energía, aumenta el riesgo de ciertas enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición, como por ejemplo, la obesidad, la hipertertensión, las enfermedades cardiovasculares , la osteoporosis y determinados tipos de cánceres.
La alimentación influye en la salud humana desde la infancia y adolescencia. Por ello, es muy importante que los niños adopten formas de alimentación saludables, enseñándoles cómo deben alimentarse, aprendiendo a comer de todo y desterrando hábitos nocivos. Así se ha desarrollado el concepto de educación alimentaria o educación nutricional, como base para lograr un estado de nutrición saludable.
Una buena alimentación es indispensable para el crecimiento y la salud del individuo. Una persona bien nutrida tiene más reservas para combatir ciertas enfermedades. Al contrario, las personas desnutridas (en nuestra sociedad industrializada, los enfermos , los indigentes y los ancianos) tienen una especial susceptibilidad a desarrollar enfermedades, especialmente de tipo infeccioso. Ya lo dice el refrán “a perro flaco, todo son pulgas”.
Es fácil de reconocer que el aumento de la talla media que se ha producido en España en las últimas décadas se encuentra asociado a una mejoría de la alimentación de los escolares. Las personas bien alimentadas -lo que no significa necesariamente alimentadas en exceso- tienen un mejor rendimiento en el trabajo. De igual forma, un desayuno equilibrado es fundamental para que los niños logren un buen rendimiento escolar.
Alimentación y nutrición
Hay que diferenciar lo que es la alimentación de la nutrición. Los alimentos es la forma natural en que se presentan las sustancias nutritivas.La nutrición es el conjunto de procesos por los que el organismo transforma las sustancias químicas (grasa, hidratos de carbono, proteínas, micronutrientes…) contenidas en los alimentos, de forma que los hace utilizables por el organismo. Por ello, la alimentación (obtención de alimentos) es un proceso consciente y , sin embargo, la nutrición comienza, de forma no consciente, cuando los alimentos son digeridos por el aparato digestivo.
Los nutrientes ( que se encuentran en los alimentos) se pueden dividir en macronutrientes y micronutrientes, según se precisen cantidades grandes o mínimas de ellos. Dentro de los primeros, se distinguen 3 tipos: los hidratos de carbono (también llamados carbohidratos o azúcares), las grasas (ó lípidos) y las proteínas. En el segundo grupo se encuentran las vitaminas y las sales minerales.
La gran abundancia de alimentos en la sociedad industrializada ha hecho que cambien rápidamente los hábitos alimentarios. Además gracias a los modernos medios de transporte, hay un intercambio cultural de alimentos. Alimentos y cocinas que antes se consideraban exóticas, se están implantando con gran rapidez en nuestra sociedad. A esto se ha unido la incorporación de la mujer al mundo laboral, lo que ha supuesto una mayor dificultad para compartir los momentos de la mesa y una utilización más frecuente de alimentos preparados y precocinados. Ello implica la aceptación de platos y comidas rápidas y prefabricadas, en contraposición al concepto de alimento natural, que se ha elevado a la categoría de mito.
No existe una única dieta adecuada para conseguir una buena nutrición. Los patrones de dietas y de hábitos alimentarios varían de una sociedad a otra; en España, debido a la riqueza gastronómica de nuestra nación, varían incluso de una Comunidad Autónoma a otra. Estos esquemas alimenticios también cambian a lo largo de la vida, ya que las necesidades nutritivas varían con la edad.
