Pastas, ensaladas, croquetas, empanadillas, menestras, paellas…La lista de alimentos precocinados es cada vez más amplia, al igual que su público. Es indudable que la posibilidad de hacer una sopa en tres minutos, o una paella en diez y sin manchar ni una cazuela ni un mueble en toda la cocina, es una idea más que tentadora; pero la prisa no siempre es buena consejera de la alimentación saludable.

No es oro todo lo que reluce y este tipo de productos no son los más indicado, al menos para consumirlos todos los días. Aunque sea una verdadera lástima, hay que reconocer que las comidas preparadas no son tan nutritivas como las caseras, esas que, en ocasiones, llevan toda una mañana. La razón de esto es que generalmente dichos alimentos ya están cocidos, por lo que pierden una gran cantidad de nutrimentos. Además, cada vez que se calientan abandonan buena parte de su aporte de vitaminas.
Otro de sus inconvenientes es que suelen ser platos muy condimentados y a veces demasiado fuertes, por lo que provocan digestiones pesadas. Por otro lado, contienen más azúcar y sal que los que se realizan en casa, entre otras cosas, porque el sodio se utiliza desde hace siglos como conservante y se sigue haciendo.

Sal y calorías
Desde hace apenas tres o cuatro años han proliferado los preparados que van precedidos de etiquetas con denominaciones del tipo “sin colesterol” o “light”. Incluso en estos alimentos, la cantidad de sal es casi siempre más elevada de la necesaria.

El valor energético de estos alimentos es mayor que el de los frescos, por lo que hay que tener mucho cuidado con los posibles aumentos de peso. De hecho, mucha gente engorda cuando se independiza, y la razón no es otra que el aumento de consumo de este tipo de preparados. Por eso, es importante controlar los kilos en las épocas en las que la alimentación tenga como base los alimentos precocinados, y que todos los nutricionistas recomiendan que sean las menores posibles.

Colesterol
Las grasas saturadas -principales culpables de los niveles altos de colesterol en sangre- son demasiado abundantes en los preparados alimenticios debido, sobre todo, en las salsas, los condimentos o, sencillamente, los ingredientes que se emplean en su fabricación. Por eso, y por la gran cantidad de aditivos que llevan, no conviene abusar del consumo de estos productos. Es mucho más sano cocer los alimentos o hacerlos a la plancha.

Duración
Los alimentos precocinados suelen estar compuestos, entre otras cosas, de conservantes, colorantes, antiapelmazantes, etc. Aunque también llevan alimentos frescos también, lo hacen en cantidades mucho menores. En cualquier caso, los aditivos tienen determinados beneficios, como el mayor tiempo de conservación. Ésta es, precisamente, una de sus grandes ventajas: se mantienen en perfecto estado durante varios meses.

Otras ventajas
Pero su larga duración no es su única virtud; la comodidad y la variedad son sus compañeros de viaje. Y, por si eso fuera poco, además ofrecen la posibilidad de probar algunos platos pertenecientes a la cocina internacional que, de otro modo, no degustaríamos.

En definitiva, los precocinados no son los alimentos más nutritivos del mercado, pero tampoco hay que considerarlos como una lacra. Simplemente hay que consumirlos de forma ocasional y no como base de la dieta.