La miel es el edulcorante más antiguo de la historia, y se emplea desde mucho antes de que las abejas estuvieran domesticadas. Entonces los hombres recorrían enormes distancias para encontrar los nidos o colmenas donde lo almacenan esos pequeños animales. Por todos es sabido que este producto procede del néctar de las flores y que lo elaboran las abejas tras un laborioso proceso de búsqueda, recolección y digestión.

Esta última fase es la causante de que sea tan digestiva. Mientras el azúcar ordinario tiene que ser digerido por el cuerpo, la glucosa y la fructosa que contiene este producto han sido ya predigeridas por las abejas. Esta es también la causa de que aporte energía de forma tan rápida: no hay que esperar a que se digiera, actúa casi inmediatamente. Aunque sus componentes también juegan un papel vital.

Aproximadamente el 80% de la miel está compuesta por distintos azúcares. El 7% restante está constituido por hierro, sodio, fósforo, magnesio, calcio, cobre, proteínas, aminoácidos, sílice, cloro, polen y aluminio. Con tales elementos no es de extrañar su enorme potencial energético. De cualquier modo, estos porcentajes son variables; dependen de factores como la familia floral de la que procede el néctar, la estación del año de la recogida, el clima, el tipo de suelo donde se encontraban las plantas, la alimentación de éste, etc.

Las flores también influyen en el color y el sabor de este alimento. Y es que no todas las mieles son iguales; las hay muy ligeras y suaves, pero también se pueden encontrar oscuras y fuertes. Éstas tienen mayor cantidad de minerales, en algunos casos hasta cuatro veces más hierro que las mieles claras. Las envasadas suelen ser mezcladas, y por lo tanto, su identificación es prácticamente imposible; pero no significa que su calidad sea peor que las producidas gracias a flores conocidas.

Las ventajas de consumir este alimento no acaban aquí; su alto contenido en vitaminas (C y B) lo hacen aún más atractivo y saludable. La siempre preciada vitamina C se encuentra en el polen de las flores; por eso, la que contenga mucho polen (la que no haya sido colada) será rica en esta vitamina. Actualmente se produce miel en Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, México y China, pero también en España. De hecho, en nuestro país existe una denominación de origen para este producto, la de La Alcarria.