Sabrosas, refrescantes y asequibles, las naranjas son además una inagotable fuente de salud gracias a su alto contenido en vitamina C. Para comprobarlo, basta con este sencillo y clarificador dato: la cantidad diaria recomendable para el organismo de esta vitamina es de 60 mg; 100 gramos de naranja aportan nada menos que 50 mg.

Comiendo una naranja diaria conseguirá tener una piel sana; y es que la vitamina C, entre otras muchas cosas, ayuda a formar colágeno, esencial para la epidermis. Existen otras frutas cuyo aporte es mayor, pero que no ofrecen tantas opciones a la hora de ingerirlas. Las naranjas se puede comer en gajos, preparadas con azúcar y, por supuesto, exprimidas en un minuto y convertidas en un nutritivo zumo.

Otra de sus innumerables ventajas es que ayuda a prevenir los catarros, las anginas, las gripes y otras enfermedades infecciosas, ya que mantiene las defensas del organismo contra las infecciones bacterianas. Por otro lado, como antioxidante puede evitar el daño de los radicales libres y, por lo tanto, colabora en la inhibición de ciertos tipos de cáncer.

La mayoría de sus virtudes salutíferas son conocidas por casi todos, pero el hecho de que sea beneficiosa en el control del nivel de colesterol en la sangre puede ser una novedad para mucha gente. Esta propiedad se debe a los tegumentos que se encuentran entre los gajos y que contienen pectina. Este componente no es más que fibra soluble de la dieta que también se haya en manzanas, limones y grosellas.

La mandarina. Muy similar a la naranja es la mandarina, pero de menor tamaño y forma achatada. Una de sus ventajas con respecto a la anterior es que se pela con facilidad, empleando los dedos, lo que la convierte en una de las frutas favoritas de los niños. Su pulpa, dulce, aromática y delicada, es menos ácida que la de la mayoría de los cítricos; y su cáscara tiene un sabor fino y exótico.

El limón. De la familia de los cítricos la mayoría de la gente prefiere las ya mencionadas naranjas, las mandarinas o incluso las toronjas. El limón, debido a su sabor menos dulce, es menos apreciado. Esta fruta se utiliza básicamente para aliñar el pescado, la paella o como componente de salsas y bebidas. Sin embargo, esta fruta tiene mayor cantidad de vitamina C (80 mg. por cada 100 g.) y muy pocas calorías.

El pomelo. Aún más ácido y, sobre todo muy amargo, es el pomelo, otro miembro de la familia de los cítricos. Su zumo se incluye en numerosas dietas de adelgazamiento porque actúa como diurético. Además, tiene propiedades estomacales, antisépticas, tónicas y digestivas. Su corteza puede ser amarilla o de un tono rosado. En español al pomelo se le llama toronjo, pero realmente no es la misma fruta; éste es un antepasado de esta última.

La toronja. Muy apreciada en algunos países asiáticos y de reciente comercialización en Europa, puede ser esférica o tener forma de pera. No es tan jugosa como el pomelo, aunque su cáscara es muy aromática.

La lima. También recibe el nombre de lima agria o lima limón. De uso similar al limón, contiene menos vitamina C que éste, y se utiliza habitualmente para aromatizar ponches, cócteles tropicales, acentuar el sabor de judías y sopas de verduras, y es indispensable en el ceviche peruano.