Modelos, naturistas, actores y actrices, maestros filósofos, ecologistas, secretarias…, cada vez es más habitual conocer a gente que se declara vegetariana. Pero no nos confundamos, no se trata de una moda reciente, sino de una teoría que está casi a punto de cumplir dos siglos. La palabra vegetarianismo nació aproximadamente en 1838, lo que no quiere decir que no hubiera vegetarianos con anterioridad, sino que antes de esa fecha se hablaba de comida vegetal y dieta vegetal.

Pero no todo el mundo sabe exactamente en qué consiste la alimentación de un vegetariano. Básicamente se puede decir que los vegetarianos son aquellos que excluyen de su dieta cualquier tipo de comida de procedencia animal. De este modo, además de no comer carne (ni roja ni blanca), tampoco consumen aves ni pescado; aunque sí huevos y productos lácteos. Al contrario que los “vegan” , o vegetarianos estrictos, que consumen exclusivamente alimentos de origen vegetal.

Beneficios
Parece evidente que al suprimir de la dieta los alimentos animales y, por lo tanto, algunos nutrientes necesarios, se pueden producir ciertas deficiencias. Sin embargo, por otro lado, según determinados estudios realizados en Inglaterra, las personas con alimentación vegetariana tienen una probabilidad 40% menor de desarrollar cáncer a una edad temprana.

Del mismo modo, al tratarse de personas más delgadas y que consumen menor cantidad de grasas saturadas procedentes de productos animales, su nivel de colesterol en sangre es notablemente inferior al de los que comen carne y, por lo tanto, también padecen menos enfermedades cardíacas.

En este tipo de dietas se suele aumentar el consumo de fibra y carbohidratos complejos, lo que equivale a una mayor protección contra las enfermedades del intestino. Al mismo tiempo, este aumento significa que la comida pasa más rápidamente por el tracto digestivo y, por lo tanto, disminuye la posibilidad de padecer estreñimiento. Los vegetarianos tienen también menos riesgo de desarrollar cálculos biliares.

Detractores
La polémica está servida, ya que sus detractores aseguran que todas esas ventajas del vegetarianismo no se deben al hecho de no comer carne, sino al enorme incremento del consumo de alimentos vegetales como frutas, verduras frescas, cereales, legumbres y frutos secos, con los beneficios que ello conlleva.

La realidad es que ser vegetariano es una decisión que se debe tomar con absoluta libertad, eso sí, sabiendo exactamente sus posibles consecuencias y beneficios, así como la mejor manera de remediar las deficiencias de determinados minerales y vitaminas que provocan la falta de carne. Por ejemplo, la deficiencia de vitamina B12 puede causar anemia y el deterioro irreversible del sistema nervioso. La falta de vitamina D puede tener como consecuencia la deformación de huesos en los niños, además de incrementar la posibilidad de desarrollar osteoporosis en los adultos.

Alimentos enriquecidos
Pero para paliar la falta de determinadas vitaminas y otros componentes nutricionales, las casas dedicadas a la comercialización de productos vegetarianos ya se encargan de que los alimentos que ofrecen sean ricos en proteínas de origen vegetal. De esta forma, se complementa la dieta alimenticia en su parte nutricional y se facilita la preparación de platos manteniendo la sensación de gusto al paladar al que estamos acostumbrados por nuestro habitual régimen alimenticio.