Cualquier empresa turística tiene la obligación de poner en conocimiento de sus clientes, antes de que éstos contraten sus servicios, los precios autorizados para los mismos en la forma en la que reglamentariamente se establezca.
Asímismo, debe facilitar los servicios en los términos en los que hayan sido contratados y de acuerdo con la reglamentación vigente.

La ley marca el límite
Las empresas turísticas además, están obligadas a establecer unos precios de acuerdo con los usos y costumbres y márgenes comerciales habituales que existan en establecimientos similares, sin rebasar en ningún caso los límites autorizados por la ley.

Los hoteles y apartamentos turísticos tienen zonas como piscinas, hamacas, toldos, sillas, columpios, mobiliario propio de piscinas, playa, jardines y parques particulares, además de otras como los aparcamientos exteriores, por las que no pueden cobrar suplemento alguno, ya que el hospedaje en el hotel o apartamento turístico, comprende el uso y disfrute de las mismas.

Anticipos
El titular del alojamiento puede exigir un anticipo del precio en concepto de señal. Dicha señal consistirá, como máximo, en el importe de un día de habitación cuando la reserva se haga para una ocupación no superior a diez días, o bien, en el importe de un día de habitación por cada diez de reserva, cuando la reserva supere este periodo de tiempo.

Si se trata de un apartamento o similar, la cantidad máxima que pueden exigir por la reserva es el 40% del precio total cuando se realiza por tiempo inferior a un mes; el 25% en las reservas por un mes; el 15% cuando se realice por un tiempo superior.

Factura
Cuando se vaya a disfrutar de unos días de descanso en un hotel hay que procurar que la factura final no conlleve sorpresas; para ello lo mejor es que, antes de la admisión, se pida una notificación del precio que será aplicado. En ella deberá constar el nombre y categoría del establecimiento, la identificación del alojamiento, su precio y la fecha de entrada y salida.

Salvo que se haya acordado lo contrario, la jornada terminará a las doce horas. Si el cliente no ha abandonado el alojamiento que ocupa, se entenderá que prolonga su estancia un día más.

En la factura que se entrega al cliente a su partida se deben especificar los diversos servicios prestados. Si estos se citan por medio de claves o códigos, en el mismo impreso se tiene que explicar a qué corresponde cada uno de ellos.

Es conveniente que que en la factura que entregada al cliente vayan separados los servicios ordinarios -alojamiento, pensión alimenticia, desayuno, comida, teléfono, etc.- del resto. Las facturas siempre deben aparecer desglosadas por días y conceptos; no basta con que se pongan sólo los totales.

Cancelaciones
En caso de que el cliente se vea en la necesidad de tener que cancelar sus días de descanso, debe tener en cuenta que si la anulación de la reserva no se hace siete días antes del fijado para ocupar el alojamiento elegido, la cantidad dada como señal queda a disposición de la empresa.

La anulación de la reserva da derecho a la empresa turística a retener como máximo en concepto de indemnización, el siguiente porcentaje de la señal exigida: el 5% cuando la anulación se haga con más de treinta días de antelación a la fecha fijada para ocupar el alojamiento; el 50% cuando se haga con treinta o menos días y más de siete y el 100% cuando se haga con menos de siete días.

Cuando se lea la publicidad impresa de unos apartamentos turísticos debe hacerse con atención. En ella deben figurar, de forma que no induzcan a confusión, los servicios comprendidos en la oferta de precios y los opcionales. En caso de que no se especifiquen claramente pueden darse situaciones incómodas en las que se solicite el pago de algo que el consumidor consideraba ya pagado.