Ya que en todas las casas hay que hacer algún tipo de reforma de cuando en cuando, nada mejor que aprovechar estos retoques para acondicionar la vivienda de la manera más sana posible para sus habitantes y para el medio ambiente. Emplear materiales naturales no resulta más caro que decantarse por los tradicionales y, a la larga, redunda en la calidad de vida.

La rehabilitación ecológica de una vivienda consiste en la sustitución de los materiales perjudiciales para la salud o el entorno en cualquier etapa de su ciclo de vida. Además, es posible realizar reformas en un piso sin tener que hacer grandes obras.

Consejos ecológicos
En el hipotético caso de vivir en un piso con bastantes años, es posible que las tuberías necesiten un cambio; las viejas suelen ser de PVC o de plomo y es conveniente cambiarlas por otras de polipropileno o polietileno, materiales menos contaminantes. La reforma para un piso de tres habitaciones, un salón comedor, una cocina y un cuarto de baño, saldría por unos 450 euros. Para conseguir un aire más sano y respirable en la cocina y el baño, la solución es colocar unos pequeños extractores en las paredes de estas dos estancias, que dirijan el aire hacia los tubos de salida de humos; ambos le costarán 90 euros.

También existe la posibilidad de poner un descalcificador -cuesta alrededor de los 200- para aumentar la vida de los electrodomésticos; supondría otro ahorro importante y los aparatos se mantendrían en mejor estado. A la hora de comprar un electrodoméstico es importante buscar los de alta eficiencia, ya que consumen menos, y decantarse por aquellos que poseen las etiquetas verdes de la Unión Europea.

Respecto a las ventanas, si tiene que cambiarlas, la opción más natural es ponerlas de madera; una de 1,8 metros por 1,7 metros cuesta unos 500 euros. Tenga en cuenta que la calidad es esencial para garantizar el aislamiento, por lo que será necesario que estén dotadas de doble vidrio. La madera es el material más ecológico y bello, aunque exige un cuidado especial para que no se deteriore; cada año hay que tratarla con aceite de linaza o ceras naturales. Este material también puede utilizarse en los pisos de la vivienda; junto con el terrazo, es la mejor opción a los suelos sintéticos.

Pintura e iluminación
La reforma más usual es la de pintar la casa cada cierto tiempo, además de higienizarla permite darle otro aspecto al cambiar la tonalidad de alguna habitación. Lo mejor es inclinarse por las pinturas a los silicatos y desechar las vinílicas que contienen disolventes tóxicos . El metro cuadrado de este tipo de pintura sale por unos 9 euros y el aspecto está garantizado por diez años, con lo cual se rentabiliza la inversión. Claro que, si antes de hacer esto desea eliminar la pintura plástica de los tabiques interiores habrá que quitar hasta la última capa y enlucir con yeso antes de repintar con productos ecológicos. Un cálculo estimado para un piso de tamaño medio sitúa la obra en torno a 3.000 euros.

Cambiar las bombillas de toda la casa – continuamos con el piso de tres habitaciones, salón comedor, cocina y baño- por otras de bajo consumo ascendería a unos 200 euros. De esta manera se sustituirían las halógenas, que necesitan un transformador que genera un campo electromagnético bastante perjudicial para la salud, y las incandescentes, que gastan más.