Las estadísticas ofrecen algunas cifras estremecedoras. Durante los últimos años los niños españoles han padecido cerca de medio millón de accidentes en casa, algunos de ellos con consecuencias mortales. La situación no muestra visos de mejorar, durante los últimos la tendencia es claramente alcista. Sin embargo lo más doloroso de todo es que la mayoría de estos percances hubieran sido perfectamente evitables.

Los peligros más frecuentes
Los incidentes cuyo desenlace es con mayor frecuencia la muerte son los accidentes de tráfico, ya sea como consecuencia de atropellos o de colisión. Le siguen las asfixias, ya sea bajo el agua o producida por objetos diversos (elementos de pequeño tamaño que se tragan, bolsas de plástico, cordones en el cuello). El tercer puesto en el trágico ranking lo ocupan las caídas, particularmente desde ventanas o terrazas desprotegidas, así como desde los árboles.

En cuanto a su frecuencia, los enemigos más frecuentes de los niños son las caídas, causa del 40% de los accidentes. En segundo lugar, con un 10% de casos, aparecen las intoxicaciones, en particular las derivadas de productos de limpieza y medicamentos. Este oscuro panorama podría ser menos deprimente si se ponen en práctica algunas medidas preventivas.

Precauciones básicas

Los productos de limpieza, jardinería, bricolaje o similares deben guardarse en lugares seguros y fuera del alcance de los niños, nunca en armarios bajos y de fácil acceso. Preferentemente en el baño, garaje, en el balcón y, siempre, en lugares elevados. Cuando los utilice, no los pierda de vista; cualquier descuido puede ser trágico, sobre todo si tienen colores llamativos o envases que pueden confundirse con los de productos alimenticios.
Para reducir las caídas asegure sus ventanas, en particular las de la habitación del niño; en estos casos conviene instalar sistemas de apertura que les impidan abrirlas.
En las terrazas, azoteas y balcones asegúrese que no hay objetos sobre los que pueda elevarse como es el caso de sillas, cubos, cajas, taburetes, etc., y sitúe las macetas fuera de alcance (pueden ser elemento de intoxicación o simplemente utilizarse para subirse en ellas).
Evite los suelos resbaladizos, las alfombras sin suelo antideslizante, las sillas colocadas en los pasillos, o cerca de estanterías y armarios que contengan objetos que pueden llamar la atención del niño (intentará alcanzarlas por medio de la silla).
Las mesas bajas deben tener los bordes redondeados, sin esquinas, para que en caso de golpes los daños sean menores.

En la cocina procure que las galletas y otros dulces no se encuentren a la vista. Las sartenes y cazos que se encuentren en el fuego deben tener el mango hacia adentro para evitar que el niño los alcance o sean golpeados sin querer. Para prevenir estos accidentes conviene utilizar una sartén con mango extraíble.
Los enchufes son otro potencial peligro; conviene protegerlos para que los pequeños no introduzcan los dedos u otros objetos finos.
En su habitación, oculte los cables de las lámparas o de otros objetos. Asegúrese de que en las zonas de juego no se encuentren objetos de pequeño tamaño (botones, restos de alimentos, dedales, monedas, alfileres, caramelos, garbanzos, alubias) u otros objetos peligrosos como bolsas de plástico (riesgo de asfixia).
Cuando el niño se encuentre en el baño vigílelo en todo momento, aunque la bañera tenga poco agua, los riesgos de caída son continuos y, sobre todo, no deje objetos eléctricos a su alcance.