Lo mejor que puede hacer alguien para mejorar la salud de su relación es aprender a discutir. La evasión del conflicto es el principal profeta del divorcio. No batallar, dejar pasar los problemas y evitar los conflictos es lo peor que se puede hacer. Al final, las tensiones terminan por librarse. Las parejas tienen que aprender a discutir sus diferencias sin que afecten a su relación.

No hay que olvidar que el desacuerdo forma parte de una buena relación. La mayoría de las parejas discute por las mismas cosas: dinero, las tareas del hogar, el tiempo, el sexo, las prioridades y los niños. Algunas diferencias son irreconciliables. No haga de ellas el centro de su relación. Una pareja que intenta reparar el daño de una discusión tiene más posibilidades de seguir.