Tras pasar los primeros cuatro meses de vida con su hijo, la madre trabajadora tiene que hacer frente a una situación desagradable: separarse por primera vez de él. Cuando se tiene la fortuna de contar con los abuelos, el problema queda resuelto de manera más o menos satisfactoria; nadie ofrece mayor confianza que la propia familia. Sin embargo, esta posibilidad sólo debería considerarse en el caso de no poder afrontar los gastos de una niñera o una guardería.

Responsabilidad y trabajo
La responsabilidad y el trabajo que conlleva un bebé son demasiado grandes para cargarlos cada día sobre las espaldas de los abuelos. Por agradable que resulte la tarea para ellos, ésta les cambia la vida y les condiciona completamente, justo en una época de su vida en la que pueden disfrutar de vivir sin ataduras. Pasar algunos días con el nieto es estupendo, pero ocuparse de él durante meses o años es otra cosa.

Así pues, los padres se enfrentan al dilema: “¿buscamos una niñera o lo dejamos en una guardería?”. Ambas opciones tienen sus pros y sus contras. Si se opta por la primera posibilidad, contratar a una persona para que cuide del bebé, hay que tener en cuenta que los gastos serán mayores. Una niñera a media jornada cobra, como mínimo, unos 360 euros mensuales.

Como contraprestación, las ventajas en los primeros meses de la vida del pequeño son evidentes: estará mejor atendido, los cuidados serán más específicos y se evitarán algunas enfermedades que se transmiten por el contacto con otros niños. Otro de los puntos a tener en cuenta es que ninguna guardería se responsabiliza de un pequeño cuando está enfermo, un problema que no hay que resolver cuando se tiene una persona en casa.

Precios y listas de espera
Hay una gran variedad de centros infantiles que aceptan a niños desde los primeros meses de vida. Las guarderías públicas ofrecen unas instalaciones bien cuidadas y personal especializado a unos precios muy asequibles (entre 60 y 120 euros mensuales), que varían según el tiempo de estancia y las comidas. Pero la mayoría son privadas y sus precios oscilan entre las 120 y las 420 euros al mes.

Las listas de espera para los centros públicos son muy largas, por lo que es conveniente realizar la petición de plaza durante los primeros meses de embarazo. Algunas guarderías privadas también tienen su cupo completo durante meses, por lo que es aconsejable hacer la inscripción con la misma antelación.

Elegir con rigor
En todos los casos, lo importante es conocer todos los detalles de los servicios que ofrecen, visitar las instalaciones y observar el trato a los niños. Las referencias de otros padres también son esenciales. Un dato fundamental es el número de niños por aula y el personal de que dispone cada una de ellas. También conviene prestar atención a las medidas de seguridad del centro tanto en la clase como en las zonas comunes.

Con todos esos datos pueden compararse varias y elegir la que más se ajuste a las exigencias y posibilidades de los padres. Los cuidados en las guarderías pueden ser excelentes, pero cuanto más personalizado sea el trato, más dinero costarán y, en cualquier caso, nunca ofrecerán la atención de una persona en casa, tan importante en los primeros meses de la vida del pequeño.