Los dinosaurios fueron los reyes del planeta durante 170 millones de años, mucho más tiempo que ningún otro animal hasta entonces. Se desarrollaron durante el mesozoico y desaparecieron hace ya más de 65 millones de años. Una época que podemos imaginar con la ayuda de yacimientos como los de La Rioja.

El gran número de restos y la variedad de los mismos ha convertido esta región en el mayor yacimiento del mundo. Los restos encontrados han permitido conocer cómo era el paisaje y la fauna de ese periodo. En Enciso hay catalogadas más de 1.000 huellas de dinosaurios, y aunque la visita de los yacimientos es libre, también se puede contratar los servicios de un guía especializado.

El punto de partida es el Centro Paleontológico de Enciso,  sus reproducciones a tamaño natural y la colección a escala de todos los dinosaurios que habitaron la zona, son una magnífica forma de retroceder en el tiempo.

Huellas del pasado

El recorrido continúa saliendo de Enciso en dirección Soria. Al dejar atrás las últimas casas, hay que girar a la izquierda, cruzar el puente que pasa sobre el río Cidacos y tomar el desvío que conduce al barranco de Varcibe. Desde el punto más alto de su margen derecha se puede observar el pueblo que se acaba de abandonar.

Bordeando el barranco de Varcibe, se asciende hasta otro barranco, el de Valdecevillo, uno de los enclaves más interesantes para los aficionados a los dinosaurios. Una cómoda senda nos guía hasta las huellas, que se encuentran en muy buen estado de conservación. El primer rastro de pisadas, protegido por una cubierta, pertenece a un dinosaurio carnívoro que medía entre casi 10 metros de largo.

Continuando la ascensión, se pueden descubrir los rastros paralelos de tres ornitópodos, posiblemente iguanodontes. Observando con atención, se aprecia que las huellas de mayor tamaño flanquean un rastro de huellas similares, pero más pequeñas. Los científicos creen que posiblemente se trata de un grupo familiar en que los adultos protegían a la cría. Finalmente, en la parte alta del sendero, un enorme saurópodo que caminaba a 4 patas también dejó sus pisadas.

Para facilitar la visita, todos los grupos de huellas del yacimiento de Valdecevillo están acompañadas de paneles explicativos y de unas reproducciones a tamaño real de los dinosaurios.

Aprender y jugar

El siguiente destino se encuentra en Navalsaz donde se observan las huellas de otro iguadonte. El interés de este yacimiento radica en el gran tamaño de las pisadas; su dimensión es tal que permiten sentarse cómodamente en su interior.

A continuación, ponemos rumbo a Cornago, municipio situado en el extremo suroriental de La Rioja, a orillas del río Linares. En esta localidad se encuentra el yacimiento más importante de toda La Rioja, el de Los Cayos. Aquí, además de las habituales huellas de dinosaurios, se han localizado las de otros animales: pequeñas aves, tortugas y pterosaurios.

Muy cerca de Cornago, por la carretera N-283, se llega a Igea, localidad que pone el punto final a la Ruta de los Dinosaurios. Sin embargo, en Igea no son las huellas de los grandes reptiles las que seducen la vista, sino el tronco de un árbol fósil. Se trata de una conífera del Cretácico inferior, de 120 años de antigüedad, que mide 10 metros de longitud.

No lejos de allí, en el yacimiento de la Era del Peladillo, descubrimos cientos de huellas que se muestran de forma aparentemente caótica. Si juega a seguir los pasos de los dinosaurios podrá hacerse una idea de su tamaño o de la velocidad a la que caminaban. Como las huellas son muy diversas, también podrá entretenerse tratando de identificar a qué tipología pertenecen.

La ruta termina aquí, pero la lista de yacimientos de La Rioja es mucho más amplia. Son muchas las localidades en las que se han descubierto huellas o restos fósiles, como Arnedillo, Munilla, Cervera del Río Alhama y Soto de Cameros.