La enfermedad celiaca es una patología crónica digestiva que consiste en una intolerancia permanente al gluten. Este componente se encuentra en el trigo, avena, centeno, cebada y triticale. El principal órgano afectado son las vellosidades internas del intestino delgado. El gluten ataca aquí destruyendo la mucosa intestinal y provocando una mala absorción de los alimentos. Los síntomas clásicos son: diarrea, vómitos, pérdida de apetito, interrupción del crecimiento y expansión abdominal.

La celiaquía es una de las enfermedades crónicas digestivas más frecuentes en España. Afecta a uno de cada 300 nacidos, pero se calcula que solo el 25 % saben que padecen esta patología. No todos los celiacos manifiestan los mismos síntomas sino que cada paciente es un caso particular, por eso es bastante común confundir una celiaquía con cualquier otra enfermedad. Solamente mediante biopsia intestinal es posible averiguarlo de manera certera.

Tipos de celiaquía

Celiaquía silente. Es aquella que presenta las alteraciones típicas de la enfermedad en análisis clínicos pero que no presentan síntomas aparentes en los sujetos. Esta forma atípica de celiaquía se presenta mayoritariamente en la etapa adolescente.
Celiaquía latente. Se caracteriza porque se dan trastornos inmunológicos típicos pero no presentan daños evidentes en la mucosa ni indicios típicos.
Enfermedades asociadas
Además, la celiaquía se encuentra asociada a otras enfermedades como pueden ser anemias, dermatitis herpetiforme, epilepsia y osteoporosis.

La ingesta de gluten provoca un daño en la mucosa intestinal del celiaco y disminuye su capacidad de absorción; por ello, estos enfermos son más proclives (20 %), a padecer linfomas intestinales y otros cánceres del aparato digestivo.

En cualquier caso, se trata de una enfermedad inmunológica de base genética, lo que significa que dentro de una misma familia puede haber más de un miembro afectado. La predisposición genética a desarrollar la celiaquía es hereditaria, las características genéticas y ambientales de cada persona influirán de manera decisiva en la aparición de la enfermedad.

Una dieta sin gluten
El celiaco puede llevar una vida normal siempre y cuando respete la dieta sin gluten, que llevará de por vida. Esta enfermedad supone vivir con una serie de limitaciones en cuanto a la alimentación. Hay que eliminar del consumo todos los productos elaborados con gluten. Una vez diagnosticado y aplicado el tratamiento adecuado, la celiaquía deja de ser un problema.

Llevar este tipo de dieta es una medida necesaria y costosa. El importe de cualquiera de los productos sin gluten asciende a prácticamente el doble de dinero que un producto normal. Actualmente no existe una legislación alimentaria sin gluten que regule ayudas económicas para los celiacos.

Para evitar problemas, existen dos medidas esenciales: no abandonar nunca la dieta y leer siempre la etiqueta del producto que se compra para comprobar el distintivo de controlado por FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos) que señala la ausencia de gluten . Es recomendable para todos aquellos que padezcan esta patología dirigirse a las asociaciones de celiacos donde recibirán toda la información necesaria y asesoramiento personal.

Controlado por FACE
Hasta hace poco los alimentos que no contenían gluten se diferenciaban por el símbolo internacional sin gluten, representado por una espiga barrada dentro de un círculo. Desde el año 2000, tras detectar irregularidades en cuanto a la utilización del distintivo, la FACE ha creado un nuevo símbolo que aparecerá en todos aquellos alimentos que, sometidos a análisis, demuestren su ausencia de gluten.

El icono que se representa con el lema, controlado por FACE, se muestra claramente en la parte superior de los productos, a la vista de los clientes, para no dar lugar a confusión. Este icono avala la fiabilidad del producto y la garantía de su compra.