Las cifras cantan: 121 millones de personas sufren depresión, según el Informe sobre la salud en el mundo realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2001. Según esta organización internacional, una de cada cuatro personas sufre un trastorno neuronal o psicológico en algún momento de su vida, de forma que en el año 2020 la depresión será la segunda causa de muerte entre la población tras las enfermedades cardiovasculares. El diagnóstico de esta escurridiza patología es harina de otro costal.

Se estima que en España se detectan un 40 % de las depresiones potenciales y tan sólo un 20% de ellas son tratadas de forma adecuada, aunque se sabe que la falta de tratamiento reduce la esperanza de vida entre 10 y 15 años.

Cómo atajarla
La OMS recomienda que éste se prolongue seis meses más allá de la desaparición de los síntomas. Los fármacos antidepresivos más vendidos en España son el Prozac y el Seroxat. Se consideran muy efectivos y de cada uno de ellos se consumieron el pasado año más de dos millones de envases.

Las llamadas “píldoras de la felicidad” actúan como inhibidores selectivos de la serotonina, un neurotrasmisor que se relaciona con el estado de ánimo. Su principal efecto secundario, además de náuseas y cefaleas durante los primeros días de ingesta y los problemas de erección que provocan a algunos consumidores masculinos, es la dependencia psicológica.

Entre las sustancias naturales destacan las sales de litio que, aunque no la curan, ayudan a mitigar la llamada depresión endógena. Las psicoterapias también ayudan. En la Seguridad Social se han puesto en marcha con buenos resultados equipos multidisciplinares donde coinciden psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales.

Miedo y tristeza
La depresión se define como un estado emocional marcado por un sentimiento de tristeza e indiferencia hacia todo lo que rodea al que la sufre. La persona que la padece experimenta vacío existencial, miedo y aislamiento.

También es común una sensación de impotencia, autodesprecio, culpabilidad y baja autoestima que se vive como un sufrimiento inconmesurable. Su desarrollo se relaciona con la coincidencia simultánea de varias situaciones conflictivas ante las que el individuo pierde su capacidad de reacción.

Desencadenantes
La muerte o la separación de un ser querido suele ser un factor desencadenante de primera magnitud. La persona depresiva se vuelve hipersensible a las situaciones que vive y a su entorno.

Las actividades sociales desaparecen y más tarde, lo hacen las aficiones y los proyectos, así como el cuidado de la propia imagen. Si este estado dura más de seis o nueve meses es posible que haya que recurrir a la hospitalización. En su máxima expresión puede conducir al suicidio.

Más mujeres
La mujer es su principal víctima. Se estima que un 20% de la población femenina sufre alguna depresión a lo largo de su vida. Afecta el doble a las mujeres que a los hombres y algunas teorías, aún no demostradas, achacan esta mayor incidencia a algún tipo de herencia vinculada al cromosoma X.

La depresión postparto suele estar relacionada con problemas fisiológicos, aunque también median factores sociales y psíquicos. La falta de apoyo de la pareja o de la familia influye en gran medida en este tipo de trastorno, que a su vez repercute sobre la criatura que acaba de nacer.

La depresión y los niños
Aunque la prevalencia estimada varía considerablemente entre los distintos estudios, se calcula que entre un 10% y un 20%de los niños tienen una o más afecciones mentales o comportamentales. La magnitud real del problema se desconoce en gran parte, pero generalmente la depresión se manifiesta en estos a través de expresiones tristes y un considerable retraso en el lenguaje.