La gripe se transmite por contagio y la fuente de infección siempre es el propio enfermo. La transmisión es por vía aérea a través de las gotas de saliva expulsadas por los enfermos al hablar, toser o estornudar.

Por lo tanto, cuando aparecen los primeros síntomas,  lo mejor es quedarse en casa guardando reposo, para evitar los contagios masivos.

La enfermedad es más frecuente en los meses fríos, en lugares cerrados o en  condiciones de hacinamiento. Por lo que, cuando se den estas circunstancias, conviene estar más atento que nunca para evitar más contagios.