La homeopatía es un sistema terapéutico que se fundamenta en el principio de la similitud, la dinamización de las dosis infinitesimales y la potenciación de los productos medicinales; por los cuales los medicamentos en dosis débiles llegan a curar síntomas análogos a aquellos que producen en cantidades mayores.

Nitrato de plata, veneno de abeja, tinta de sepia, polen o plantas son materia prima habitual de los homeópatas. En manos de un experto, cerca de doscientas cincuenta sustancias procedentes del mundo vegetal, animal y mineral se convierten, tras un preciso proceso de fabricación, en remedio de muchos males. En la actualidad la eficacia de los medicamentos homeopáticos no es cuestionable, pero la comprobación científica es una de sus asignaturas pendientes. Hoy, sigue siendo un misterio cuándo, cómo y dónde actúa el medicamento homeopático.

Eficacia reconocida
La experiencia clínica de más de dos siglos y numerosos estudios han confirmado la presencia de actividad biológica y han echado por tierra las teorías de quienes los calificaban de placebos. Pero aún queda por demostrar su eficiencia frente a los fármacos tradicionales; las dosis infinitesimales -que hacen desaparecer la molécula original- y la existencia de distintos remedios para un mismo mal dificultan esta empresa.

Aún así, cada vez son más los ciudadanos que recurren a tratamientos homeopáticos, a pesar de que la Seguridad Social ni los subvenciona ni los receta. Las nuevas tendencias en farmacia -enfocadas a realizar un seguimiento del paciente que ayude a minimizar los efectos secundarios- han facilitado la popularización de una terapéutica que se vislumbra menos agresiva con el paciente.

En detrimento de la medicina tradicional
Este método alternativo cuenta con la aprobación de una parte de la comunidad médica, está reconocido como tratamiento médico, presente en cursos de postgrado y, en algunos países, se encuentra incluido en la sanidad pública; no obstante, cuenta con tantos defensores como detractores.

El hecho de tratarse de una terapéutica experimental cuyo proceso curativo se desconoce, y la utilización de sustancias tan poco habituales en la medicina convencional no han contribuido a eliminar este tipo de perjuicios.

Con sus inconvenientes

El desconocimiento y la falta de regulación son otros dos problemas a superar. Por el momento, son muchos los que confunden la homeopatía con la fitoterapia (tratamiento con plantas) o la desprecian por poco rigurosa. Para practicar esta medicina, la normativa exige estar en posesión del título de médico y tener una formación específica sobre la materia.

Lo que podría parecer una sencilla lista de remedios se complica al servir cada sustancia para curar más de una enfermedad y existir diversos remedios para cada uno de los males. Uno de los inconvenientes de la homeopatía es su precio; cada tubo cuesta entre 4.21 y 6.01 euros y puede durar un mes o una semana. Estos tratamientos están fuera de la sanidad pública y no existen indicios de que la situación vaya a cambiar; de hecho, un anexo de la normativa en vigor advierte de su exclusión de la Seguridad Social. Hoy, resulta más barato curar una amigdalitis por medio de la medicina convencional. Los posibles efectos secundarios, aunque están minimizados, son otro de los factores a tener en cuenta; mal utilizada, la homeopatía puede provocar un agravamiento.