Determinados grupos de población corren un riesgo elevado de sufrir complicaciones asociadas a la gripe. Estos son los siguientes:

Los pacientes mayores de 65 años. Estas personas cuando se contagian con el virus presentan un alto riesgo de desarrollar otras infecciones.

Los pacientes con enfermedades o tratamientos que restan fuerza a las defensas del sistema inmune, así como personas infectadas con el VIH.

Los pacientes con enfermedades pulmón. Las personas que sufren de bronquitis crónica o asma, suelen sufrir un aguzamiento de su enfermedad, con lo que también aumenta su dificultad a la hora de respirar. También son grupos muy propensos a desarrollar neumonías, después del contagio.

Los pacientes con enfermedades cardiovasculares. Puede sufrir disfunciones cardíacas, y propiciar edemas, dificultad respiratoria o bajadas de tensión.

Las personas que tienen diabetes. Como consecuencia de la gripe se produce un aumento del nivel de glucemia en sangre, que en casos extremos pueden llevar incluso a un coma.

Personas que residen o trabajan en lugares donde el riesgo de contagio es muy elevado. Como pueden ser hospitales o residencias.

Los niños y adolescentes que reciben un tratamiento crónico con aspirina. Sufren el riesgo de desarrollar el síndrome de Reye, que supone una afección grave en el hígado y en el sistema nervioso.