Condimento indispensable en todas las recetas, la sal o cloruro sódico es absolutamente imprescindible para vivir. El sodio es necesario para el mantenimiento de la presión arterial y para la transmisión del impulso nervioso, mientras que el cloro lo es para neutralizar las cargas de sodio y potasio dentro y fuera de las células, así como para la activación de determinadas enzimas y contribuir a la digestión de las proteínas.

A pesar de todos sus beneficios, hay que tener mucho cuidado con las cantidades de sal que se consumen diariamente, ya que se puede llegar a forzar al organismo a eliminar lo que sobra; y la verdad es que la mayoría de nosotros ingerimos más de la que necesitamos. La cantidad de sodio que precisa nuestro cuerpo depende básicamente de la edad y la transpiración, ya que el sudor elimina mucha sal.

Por eso, a la hora de calcular la dosis necesaria hay que tener en cuenta la actividad física de cada persona, pero también el clima en el que se habita, es decir, si se vive en una zona cálida o más fría. En cualquier caso, la media que la Organización Mundial de la Salud recomienda es de seis gramos al día, lo que equivale, aproximadamente a dos cucharadas rasas.

Consumo indirecto
La sal que echamos a las comidas es sólo una parte de la que consumimos. Una quinta parte del sodio que ingerimos está presente de manera natural en los alimentos no procesados que comemos. Los procesados son los culpables de nada menos que el 60% del consumo, ya que contienen compuestos como el nitrato de sodio que se emplea como conservante, o el glutamato monosódico que se aprovecha para realzar el sabor de las comidas. Del mismo modo, el bicarbonato se utiliza como fermentador.

En cuanto a la alimentación de los niños, es importante vigilar de cerca la cantidad de sal que ingieren en las comidas. Su capacidad de eliminar el sodio es muy inferior a la de los adultos. Esa es la razón por la que nunca debe añadirse este producto a sus platos. Del mismo modo, los alimentos preparados para bebés tienen normas muy estrictas sobre las cantidades de sodio.

Riesgo de osteoporosis
Por ejemplo, los pediatras recomiendan que los primeros purés de verduras no lleven sal. Todo esto se debe a que una ingesta excesiva de dicha sustancia podría causar deshidratación, con todos los daños que esto supone. En los adultos, un exceso en el consumo de sal puede elevar el riesgo de desarrollar osteoporosis, ya que incrementa la eliminación de calcio.

En definitiva, el sodio es necesario para el organismo… pero con moderación y vigilando siempre su consumo. La cantidad mínima que debe tomar un adulto es de 1,6 gramos, que se encuentran en aproximadamente, unos cuatro gramos de sal. Una medida que nunca falla es saber que, más o menos, una cucharadita rasa de sal pesa cinco gramos y que una rebosante asciende a ocho gramos. Así que tome nota a la hora de echarla en sus comidas.