Anorexia: lucha contra el espejo

26 Octubre, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

Según muestran las estadísticas, son muchos, demasiados, los pacientes que son ingresados en hospitales con trastornos compulsivos de la conducta alimentaria. Son cifras que asustan, sobre todo porque con el paso de los años van aumentando, en vez de ir en retroceso.

Sin embargo, la incidencia de la anorexia y la bulimia es mucho mayor de lo que indican esas cifras. Cientos de familias españolas padecen la angustia de ver cómo sus hijas y cada vez más hijos, rechazan la comida por intentar ver en el espejo un cuerpo que nunca es suficientemente delgado para ellos. Cuando la enfermedad no ataca con excesiva severidad, los padres piden ayuda al médico de cabecera y al psicólogo.

El número de jóvenes que acuden a las consultas psicológicas por este problema acompañados por sus familiares sigue aumentando. Afortunadamente, y gracias a la difusión que han hecho los medios de comunicación del peligro y de los síntomas de la anorexia, en muchos casos lo hacen cuando la enfermedad es todavía precoz.

Adolescencia: época crítica
Los padres han vivido siempre con cierta zozobra la adolescencia de sus hijos. Unas veces por su aproximación al sexo y sus posibles consecuencias; en otros por los cambios de conducta o por el miedo a las drogas.

Hoy muchos de ellos vigilan a sus hijas a la hora de comer, observan si vomitan con excesiva frecuencia y las miran con atención por si pierden peso con excesiva rapidez. Cuando se sospecha que el problema existe, toman nota, incluso, de la frecuencia de su menstruación, ya que si se le retira puede indicar que los trastornos empiezan a hacer seria mella en su salud.

La aparición de estos síntomas provoca una lógica reacción de inseguridad y temor en la familia de la enferma o enfermo, que se transforma en desconcierto por los cambios de carácter que también se ponen en evidencia en poco tiempo. La anorexia se asocia con la introversión, una pérdida de atención e incluso cariño hacia los padres y hermanos; ni siquiera desean su contacto, por lo que no es extraño que se encierren en su cuarto durante horas, que provoquen fuertes disputas y que amenacen con abandonar la casa.

Aunque esta situación puede durar meses y provocar una verdadera quiebra emocional en la familia, es necesario vivir estos periodos con entereza. Hay que darse cuenta de que los que padecen esta enfermedad sufren los cambios a causa de un problema psicológico y que cuando éste se supera, la hija o el hijo volverán a ser los de antes. La ayuda tiene que llegar desde la asistencia especializada, pero está claro que también desde el apoyo, la paciencia y la firmeza de la familia.

Las dietas y la infertilidad femenina

17 Julio, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

Una dieta sin la supervisión de un endocrino puede originar graves problemas de salud, síntomas como la caída del cabello, estreñimiento, deshidratación o taquicardias, hasta problemas psicológicos como depresiones, insomnio. Los nuevos estudios además suman la posibilidad de sufrir alteraciones menstruales que provocan casos de infertilidad femenina.

Desde hace tiempo se viene estudiando la importancia en la relación entre alimentación y problemas de reproducción femeninos. Cada vez existen más datos sobre la importancia de la dieta en la fertilidad. Se ha comprobado que las dietas severas, más o menos intensas, que duran un largo tiempo y limitan la ingestión de ciertos grupos de nutrientes pueden forzar los mecanismos fisiológicos de organismo y conducir a la infertilidad.

Lo habitual en este tipo de dietas es que estén basadas en la exclusión de algún componente de alimentos, generalmente grasa, con el fin de “engañar” al cuerpo y lograr, de forma rápida, perder peso. Como consecuencia de esta evitación de las grasa se suelen producir alteraciones menstruales que provocan infertilidad. Esto se debe a que muchas hormonas femeninas como la progesterona se forman a partir de grasas como el colesterol. Por tanto, un aporte adecuado de grasas al organismo es muy importante para un adecuado funcionamiento de los sistemas hormonales.

Asimismo, las deficiencias de algunos oligoelementos como el ácido fólico, de ciertas vitaminas como A, C, D, E, B1 o de minerales como el selenio, zinc, calcio, yodo y hierro que se asocian con los trastornos la alimentación pueden provocar infertilidad. En estos casos, sólo el incluir un suplemento dietético con estos elementos deficitarios en la dieta de la paciente es suficiente para restaurar la fertilidad normal.

Por otra parte, los trastornos de alimentación extremos como la anorexia o la bulimia, provocan situaciones deficitarias de diversos nutrientes, suelen asociarse con la infertilidad. En el extremo opuesto, la obesidad puede producir también infertilidad, al alterar el normal equilibrio hormonal, lo que en muchos casos da lugar a síndrome de ovario poliquístico, característico en los pacientes con sobrepeso.

Infertilidad masculina

Las toxinas, metales pesados y agentes químicos de distinta naturaleza (procedentes de forma habitual de fertilizantes e insecticidas empelados en la agricultura intensiva) pueden alterar el normal proceso normal de producción de espermatozoides en el hombre.

Esta circunstancia se ha comprobado en numerosas especies animales y ahora se está comprobando en el hombre. En varios estudios realizados en varones estériles se han encontrado cantidades elevadas de folatos y de difenilos policlorionados (PCB,s) causantes de la modificación de la calidad espermática.

Dieta de la fertilidad

La dieta de la fertilidad se puede definir como aquella que no excluya ningún grupo alimenticio, y que aporte una cantidad adecuada de nutrientes. El consumo de alimentos denominados ecológicos se asocia con niveles en sangre más bajos de algunas sustancias tóxicas (como los organofosfatos) por lo que es de esperar un efecto beneficioso a largo plazo.

La Organización Mundial de la Salud considera la esterilidad como una enfermedad, consistente en la alteración de la normalidad en el proceso reproductivo de una pareja, esta patología afecta entre 60 y 80 millones de parejas en el mundo.

Aproximadamente, entre el 17-20% (cerca de un millón) de las parejas españolas padece alguna anomalía reproductora. La esterilidad puede ser por causas masculinas en un 40%, femeninas en un 40% o mixtas en un 20%, aunque varios autores aseguran que un 90% se ve influido por causas psicológicas.