La multipropiedad de las mil y una casas
Las prácticas de venta agresivas están a la orden del día. Un ejemplo son las reuniones que prometen regalos sólo por asistir a las mismas. Incluso hay compañías de las que organizan este tipo de saraos que además invitan a los futuros compradores a disfrutar de un fin de semana en el complejo que ofrecen en la modalidad de tiempo compartido.
Sin embargo, esta modalidad de captación de clientes tiene los días contados con la ley que rige el sector. Si antes las organizaciones de consumidores alertaban sobre las tácticas agresivas que algunas empresas empleaban, ahora este tema ha cobrado importancia.
Mala fama
Lo cierto es que las prácticas de venta agresivas utilizadas sobre todo por multinacionales norteamericanas, en los años ochenta en nuestro país, fue lo que le ha dado mala fama al sector en España. Y aunque no sea un servicio muy utilizado por los españoles, en este país se encuentra el 10% del total de los complejos en régimen de tiempo compartido que hay en el mundo. El buen clima del que gozamos es el principal motivo de esta expansión.
Hasta el 5 de enero de 1999, cuando todavía esta práctica era conocida como multipropiedad, no existía ninguna ley específica que regulara el sector. Con la entrada en vigor de una nueva normativa, se esperaba que la imagen de este tipo de vacaciones se lavase. De momento, la nueva normativa ha obligado a las empresas a cambiar el sistema de captación de clientes.
Además de esta ley, existe un código de ética aprobado en 1999 por la Organización de Tiempo Compartido Europea (OTE), cuyo objetivo es acabar con el intrusismo. De hecho, ese mismo año esta organización expulsó a dos de sus miembros por prácticas poco fiables que operaban en la Costa del Sol.
Además, la OTE ha impuesto otras condiciones para proteger a los posibles compradores como por ejemplo la obligación del vendedor de conceder un tiempo mínimo “de reflexión” de diez días a partir de la firma del contrato. Asimismo, la OTE prohibe tomar depósitos antes del final del período de reflexión y los compradores deben recibir toda la información descriptiva relacionada con la propiedad y sus derechos.
En vacaciones
Entre las novedades estipuladas por dicha ley, figura el derecho que tiene el comprador a disfrutar de un alojamiento con finalidad turística durante un período específico cada año, no inferior a siete días seguidos. Se limita además la duración de este derecho a un máximo de 50 años y un mínimo de tres.
El precio que se paga por adquirir un apartamento en esta modalidad depende de la calidad del complejo y la temporada del año en la que se quiera disfrutar de las vacaciones. Al adquirir el apartamento, se paga una cantidad que da derecho al usuario a disfrutar de él durante una o varias semanas todos los años que marque su contrato.
Beneficios
Además, se ha de abonar una cuota mensual de mantenimiento del inmueble. Y si se desea poder acceder a intercambio de apartamento en otro lugar distinto al que se ha comprado, se debe abonar otra cantidad por ello.
El intercambio se puede realizar entre complejos de igual calidad y en la misma temporada contratada. Es decir, si se contrata una semana en la primera quincena de julio, en un apartamento normal y corriente, no se podrá cambiar por uno de lujo en Florida, por ejemplo. El cambio se hará por uno de la misma categoría al que se contrató.
Los que más beneficiados salen con este sistema son aquellas personas que pueden disfrutar de las vacaciones en cualquier época del año, ya que así pueden contratar en temporada baja y les sale más económico.
Contra el intrusismo
En cuanto a la seguridad en la realización de estos intercambios, las empresas encargadas de realizarlos, RCI e Interval, y OTE, estudian poner en marcha un convenio que evite la entrada de empresas poco fiables. Por su parte, la Asociación Nacional de Empresas de Tiempo Compartido (ANETC), también dedicará un apartado para el consumidor donde se le facilitará toda la información que precise sobre el sector.
Reformar la casa por poco dinero y con materiales buenos
Ya que en todas las casas hay que hacer algún tipo de reforma de cuando en cuando, nada mejor que aprovechar estos retoques para acondicionar la vivienda de la manera más sana posible para sus habitantes y para el medio ambiente. Emplear materiales naturales no resulta más caro que decantarse por los tradicionales y, a la larga, redunda en la calidad de vida.
La rehabilitación ecológica de una vivienda consiste en la sustitución de los materiales perjudiciales para la salud o el entorno en cualquier etapa de su ciclo de vida. Además, es posible realizar reformas en un piso sin tener que hacer grandes obras.
Consejos ecológicos
En el hipotético caso de vivir en un piso con bastantes años, es posible que las tuberías necesiten un cambio; las viejas suelen ser de PVC o de plomo y es conveniente cambiarlas por otras de polipropileno o polietileno, materiales menos contaminantes. La reforma para un piso de tres habitaciones, un salón comedor, una cocina y un cuarto de baño, saldría por unos 450 euros. Para conseguir un aire más sano y respirable en la cocina y el baño, la solución es colocar unos pequeños extractores en las paredes de estas dos estancias, que dirijan el aire hacia los tubos de salida de humos; ambos le costarán 90 euros.
También existe la posibilidad de poner un descalcificador -cuesta alrededor de los 200- para aumentar la vida de los electrodomésticos; supondría otro ahorro importante y los aparatos se mantendrían en mejor estado. A la hora de comprar un electrodoméstico es importante buscar los de alta eficiencia, ya que consumen menos, y decantarse por aquellos que poseen las etiquetas verdes de la Unión Europea.
Respecto a las ventanas, si tiene que cambiarlas, la opción más natural es ponerlas de madera; una de 1,8 metros por 1,7 metros cuesta unos 500 euros. Tenga en cuenta que la calidad es esencial para garantizar el aislamiento, por lo que será necesario que estén dotadas de doble vidrio. La madera es el material más ecológico y bello, aunque exige un cuidado especial para que no se deteriore; cada año hay que tratarla con aceite de linaza o ceras naturales. Este material también puede utilizarse en los pisos de la vivienda; junto con el terrazo, es la mejor opción a los suelos sintéticos.
Pintura e iluminación
La reforma más usual es la de pintar la casa cada cierto tiempo, además de higienizarla permite darle otro aspecto al cambiar la tonalidad de alguna habitación. Lo mejor es inclinarse por las pinturas a los silicatos y desechar las vinílicas que contienen disolventes tóxicos . El metro cuadrado de este tipo de pintura sale por unos 9 euros y el aspecto está garantizado por diez años, con lo cual se rentabiliza la inversión. Claro que, si antes de hacer esto desea eliminar la pintura plástica de los tabiques interiores habrá que quitar hasta la última capa y enlucir con yeso antes de repintar con productos ecológicos. Un cálculo estimado para un piso de tamaño medio sitúa la obra en torno a 3.000 euros.
Cambiar las bombillas de toda la casa – continuamos con el piso de tres habitaciones, salón comedor, cocina y baño- por otras de bajo consumo ascendería a unos 200 euros. De esta manera se sustituirían las halógenas, que necesitan un transformador que genera un campo electromagnético bastante perjudicial para la salud, y las incandescentes, que gastan más.
