No son sufridos los colores, sino las personas

19 octubre, 2008 · Archivado en Vivir · Comenta 

La respuesta del organismo a la luz y al color va más allá de lo puramente subjetivo. En unas pruebas realizadas en los laboratorios de luz de Phillips y Mazda, se observó que la temperatura corporal externa de una persona que permanecía con los ojos vendados en el interior de un recinto en el que cambiaban los colores de las paredes, sufría variaciones.

Aumentaba con los tonos cálidos -rojo, naranja, amarillo- y descendía con los tonos fríos -azul, índigo, violeta y verde-. Además, está comprobado que si el cerebro recibe demasiadas señales de un color determinado se ve obligado a fabricar el complementario para mantener un equilibrio interno y no sufrir el estrés de la estimulación.

Gustos y tendencias
Con la llegada de la primavera, los diseñadores se inclinan por los tonos intermedios, suaves y cálidos, que tienden a restablecer el equilibrio interno después de un frío y largo invierno, donde tradicionalmente predominan colores como el negro, marrón, verde oscuro, teja, etc.

Aunque las tendencias de cada temporada ofrecen una serie de criterios sobre prendas y tonalidades, cada persona tiene sus propios gustos a la hora de vestir y son estos precisamente los que debe seguir si quiere encontrarse a gusto y bien consigo misma.

Un color para cada ocasión
Los colores atrevidos y fuertes se suelen reservar para fiestas y tiempo de ocio, donde lo informal prima sobre cualquier otro tipo de convencionalismo. Claro que, en un momento dado, incorporar una prenda de un tono más arriesgado a la vestimenta cotidiana de trabajo puede contribuir a elevar el ánimo.

Si tiene tendencia al nerviosismo, debe ir con cautela a la hora de elegir el color de su vestimenta; en estos casos, lo mejor es eliminar del armario, por mucho que le guste, el rojo. Este es un color agresivo, que cansa a la vista y, en determinadas circunstancias, puede ponerle de los nervios.

Por regla general, los colores neutros (gris, beige, etc), además de ser los que mejor combinan con todo podrán sacarle de más de un apuro ya que son perfectos tanto para citas de trabajo como para combinar con otros tonos más arriesgados en su tiempo de esparcimiento.

Representan personalidad y tradición cultural
Los colores por los que se decanta una persona puede ofrecer una idea de su forma de ser o de su estado de ánimo ese día. Los más extrovertidos se inclinan por los tonos alegres y vivos; esto no quiere decir que los que, por regla general, utilizan tonos sobrios sean introvertidos y reservados, tal vez, se vean obligados a vestir así por el tipo de trabajo que desempeñan. No se suelen usar los mismos tonos en la ropa para ir al trabajo que para salir los fines de semana.

El uso de determinados colores también está marcado por su inevitable vínculo a ciertas tradiciones culturales. Así, por ejemplo, el negro en el mundo occidental, es el color del luto; sin embargo, en Japón, para esos momentos de duelo, es sustituido por vestimentas blancas. En España, por ejemplo, el color morado ha estado siempre unido a la idea de la muerte, motivo por el cual no es uno de los colores más buscados a la hora de vestir, lo que no quiere decir que no tenga fieles seguidores.

Ya toca renovar las tapicerías

18 octubre, 2008 · Archivado en Vivir · Comenta 

Lo primero que hay que tener claro es que no es lo mismo reparar que renovar las tapicerías. Si se es fiel a los gustos personales, se realizarán modificaciones para mejorar lo que el tiempo ha estropeado; se seguirá la misma línea de decoración y la única preocupación será ajustarse al presupuesto. Si hace suyo lo de renovarse o morir, entrará en un mundo de infinitas posibilidades que pueden convertir cada decisión en una tortura. Sin embargo, y siempre que se pueda, variar le estimulará porque verá que puede hacer de su casa un nuevo espacio.

Las nuevas tendencias empujan a los decoradores, profesionales o aficionados, a ser atrevidos con la combinación de los tonos. Sea arriesgado si lo desea, pero siempre teniendo en cuenta la luz y los espacios en los que vive. Por ejemplo, un sofá oscuro puede ser muy elegante, pero empobrecerá el salón si la ventana es pequeña o está alejada; asimismo, las rayas de la colcha de la cama harán que su habitación parezca más pequeña.

Lo primero que debe tener en cuenta a la hora de elegir las telas para sofás, butacas, cortinas y demás mobiliario, es el color de las paredes. O corta por lo sano y vuelve a pintar o se adapta a lo que tiene. Cuanto más alegre y vivo sea el tono de la pared, menos tendrá donde elegir. Los colores oscuros en las paredes pueden asumir bien el contraste en los muebles.

Luz y color
La luz es una ventaja; a mayor luminosidad, mayores posibilidades. Un buen ventanal permite utilizar los añiles, los terracotas o los verdes oscuros. En contraste, puede utilizar tonos diferentes en los distintos muebles. Por ejemplo, terracotas en el sofá y rojos suaves en la alfombra y el sillón. Otra posibilidad es avivar el recinto con amarillos o azules, si es que el contraste no lo consigue con las paredes.

Para las butacas y la ropa de cama, conviene inclinarse por los colores suaves. Los ambientes en los dormitorios deben ser relajantes, entre otras cosas porque ayudan al descanso. Por el contrario, podrá dejar volar su imaginación en la habitación de los niños; los tonos vivos estimulan a los pequeños. Verdes, azules, rojos, naranjas y amarillos llenos de chispa pueden combinar muy bien con los mismos tonos en la pared o con el blanco.

Calidad y precios
Si quiere ahorrarse dinero, sea su propio decorador. Si no está muy seguro de sí mismo, déjese aconsejar por amigos de reconocido buen gusto. Aunque está claro que un decorador profesional significa ir sobre seguro. Antes de empezar, valore la calidad del mueble; si no es bueno, no malgaste en el retapizado: la tela puede costar tanto como la estructura y ésta puede que no tenga mucha vida.

Los precios de telas y tapicerías varían entre los 9 y los 300 euros por metro; dependerá de la calidad y la resistencia de los tejidos. Por unos 24 euros las calidades son más que aceptables. Busque y compare precios; un buen tapicero hace con dos metros de tela lo que otros con cuatro. De cualquier modo, tenga en cuenta que tapizar en liso es mucho más sencillo que en rayas y menos costoso, ya que éstas deben conjuntar en cada case que haga el mueble.