Prevenir el envejecimiento

11 Noviembre, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

Esta circunstancia hace que después de un año, y salvo las células del sistema nervioso o neuronas, todas las células del cuerpo humano se han renovado; son distintas, han cambiado. Esta velocidad de división viene marcada y definida por el material genético de cada una de éstas, por su ADN. Sin embargo, este material genético y las propias células pueden verse lesionadas por factores externos, acelerando así su velocidad de “recambio”. En esta situación, el número de células desciende y, en el caso de la piel, se pierde la flexibilidad, aparecen las arrugas, etc.

De la misma manera que sucede con un trozo de hierro cuando permanece a la intemperie, el cuerpo se oxida si se expone a elementos como el tabaco, los contaminantes ambientales, el sedentarismo, etc. Ya en 1.956 el Dr. Harman postuló la denominada teoría del envejecimiento basada en la oxidación de las células. Para entender cómo se produce este proceso hay que recordar que la actividad constante de nuestras células fabrica una serie de elementos residuales denominados radicales libres.

Estos elementos, si no son eliminados de manera adecuada y constante, desestabilizan la actividad celular. Su acumulación puede provocar que las enzimas o proteínas especiales que dirigen la mayor parte de actividades celulares alteren la membranas formando en ellas poros o túneles que la convierten en inservible; incluso tienen capacidad para lesionar el material genético facilitando la llegada del envejecimiento precoz y de las lesiones tumorales o cancerosas..

Incrementar los riesgos
Dentro de los factores que favorecen producción masiva de radicales libres, y con ello del envejecimiento precoz, hay que citar situaciones psicológicas como el estrés, nerviosismo, angustia, ansiedad. También hay que tener en cuenta ciertos hábitos nocivos, como la alimentación rica en grasa, el consumo de tabaco y el sedentarismo; y los factores ambientales como los rayos ultravioleta, la contaminación ambiental o los pesticidas. Si observamos a nuestro alrededor, comprobamos que la piel de las personas muy expuestas al sol envejece de forma precoz; los individuos con dietas ricas en grasa animal muestran más problemas cardiovasculares y respiratorios y las profesiones que tienden al sedentarismo posibilitan un mayor deterioro articular y muscular.

Ahora bien, ¿de qué manera se deteriora el organismo?. Los músculos son uno de los primeros elementos en verse afectados. Los radicales libres, la inactividad y una mala circulación de la sangre, hacen que las fibras musculares pierdan elasticidad y se conviertan lentamente en cuerdas tendinosas que, además de tener poca resistencia para hacer frente al esfuerzo, “tiran” de las articulaciones y “doblan o encorvan” el cuerpo.

Cuidar la alimentación
Lo mismo sucede con los vasos sanguíneos: los radicales libres facilitan que la grasa circulante en la sangre, sobre todo si es de origen animal, sea “pegajosa” y se una a las paredes de los vasos sanguíneos obstruyendo las arterias lentamente. ¿Sabía que, debido a la mala alimentación, a partir de los 20 años todos tenemos “manchas” de grasa en las grandes arterias del organismo?.

Para romper este círculo vicioso (organismo-factores agresivos-radicales libres-degeneración celular-más radicales libres-más envejecimiento…) hay que reducir la incidencia de los factores nocivos evitando su práctica (alcohol, tabaco, “tueste” al sol, sedentarismo, alimentación grasa). Por otro lado, hay que facilitar al organismo la eliminación de los radicales libres con una alimentación a base de verduras y hortalizas, ejercicio físico y descanso nocturno, ya que es sobre todo durante este periodo cuando el organismo limita al mínimo la producción de radicales y al mismo tiempo se dedica a eliminar o neutralizar aquellos que se han producido.

Alzheimer: el mal de nuestro siglo

4 Noviembre, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

La enfermedad de Alzheimer trae de cabeza a la comunidad científica. Considerada como la alteración neurovegetativa más frecuente, este tipo de demencia afecta a más de 20 millones de personas en el mundo y los expertos aseguran que la cifra se triplicará de aquí a cincuenta años.

La edad y el propio envejecimiento neuronal que ésta conlleva son factores de riesgo decisivos. En nuestras sociedades actuales, donde la esperanza de vida se prolonga más allá de los setenta años, se ha convertido en un problema de primer orden.

Su forma de actuar
Cuando entra en escena causa estragos en el cerebro porque consigue atrofiar una de nuestras células más preciadas: las neuronas. Entre ellas fabrican unas placas compuestas de dentritas anómalas, fibras degeneradas y amiloide, una proteína que es componente esencial. Las neuronas afectadas presentan también ovillos neurofibrilares formados por una fosforilación anómala de determinadas proteínas.

Además, se produce una pérdida de las neuronas corticales y de sus fibras. Semejante ataque deteriora las conexiones sinápticas en la amígdala, el hipocampo y el neocórtex. Todo esto se traduce en la pérdida progresiva de memoria, así como el deterioro de las funciones cognitivas superiores y del comportamiento de una forma lenta e irreversible. En pocas palabras; el Alzheimer es un camino recto hacia la locura.

Factores de riesgo
En la búsqueda de un remedio efectivo, los científicos abordan las demencias tipo Alzheimer desde numerosos frentes y en los últimos años, se han acumulado sobre el tema muchísimos datos. Aunque la edad del paciente se lleva todas las papeletas como factor de riesgo en los procesos degenerativos, parece quedar demostrado que también intervenienen otros factores.

Los mecanismos de reparación del ADN se basan en una intrincada red de reacciones enzimáticas que son catalizadas por una abultada familia de proteínas. El déficit o alteración de una sola enzima puede alterar el proceso reparador. La enfermedad de Alzheimer conlleva alteraciones en estos sistemas de reparación.

Desde un punto de vista genético, el cromosoma 21 juega un papel muy importante en su aparición precoz, ya que es el encargado de codificar la síntesis de la proteína precursora de amiloide. Al menos se conocen diez patrones genéticos familiares ligados a la mutación de esta proteína. Los últimos estudios confirman que el cromosoma 14 también influye en su pronto desarrollo, mientras que el 19 se asocia a un inicio más tardío.

Tratamiento
El tratamiento de esta enfermedad se centra en la restitución de los neurotransmisores perdidos. También se emplean como terapia fármacos cerebroactivos que mejoran y corrigen los síntomas derivados de la degeneración neuronal del anciano e incorporan cierta actividad psicoestimulante.

Se trata de fármacos de acción vasodilatadora cerebral que contienen sustancias que inciden a nivel metabólico para mejorar selectivamente la actividad integradora, estimulando la transmisión sináptica.

Crema sana in corpore sano

25 Septiembre, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

La piel es la delicada armadura con la que el cuerpo planta cara al mundo. Agua (60-65%) y una fina emulsión de ácidos grasos (”sebum”) aportan turgencia, flexibilidad y elasticidad para el combate diario a pecho descubierto. Su enemigo a muerte es la deshidratación -entre cuyas filas campan los agentes externos: sol, viento, polución…- y el proceso de envejecimiento producido por la exposición a los rayos ultravioletas. Para mantener el tipo, esta coraza se embarca en una regeneración celular constante; pero si el contrincante consigue abrir brecha, la producción desciende y se reduce su poder como frontera defensiva hacia el exterior.

La cosmética natural apuesta por un concepto de belleza que hunde sus raíces en la salud de nuestra piel. Se trata de estimular sus propias funciones sin romper el equilibrio hídrico que asegura su lozanía. Sus productos, que aúnan el saber milenario sobre las propiedades de las plantas y la tecnología más actual, ya se han hecho un sitio en el mercado. Se trata de preparados menos agresivos, de carácter hipoalergénico y exentos de conservantes químicos y perfumes. En su compromiso ecológico se niegan a la experimentación en animales y apuestan por envases biodegradables.

Higiene e hidratación
El objetivo de la higiene corporal tiene como objetivo eliminar los restos de suciedad y aportar los elementos necesarios que reequilibren las alteraciones provocadas por los agentes externos. El cuidado de la piel empieza por una buena ducha; si se quiere conseguir una sensación relajante habrá que optar por un gel de melisa, con el de romero logrará revitalizarse para enfrentarse a un nuevo día de trabajo.

El segundo paso es la hidratación. El mercado ofrece dos alternativas: cremas hidratantes o aceites corporales. Cualquiera de estos productos servirá para nutrir y lubricar el preciado envoltorio; frente a la rápida absorción de la crema, el efecto del aceite perdura más. Los óleos, de primera prensa, contienen principios activos de los vegetales que sirven de materia prima para su elaboración (aguacate, oliva, germen de trigo, almendras dulces…).

Trabajo diario
La puesta a punto del rostro pasa por una exfoliación o peeling a través de preparados que contienen microgránulos derivados de frutas o vegetales. Con esta medida la piel gana en capacidad para asimilar los principios activos de los revitalizantes o reparadores con los que se la agasaje.

La limpieza es la base de una piel sana y, a diario, habrá que utilizar leches limpiadoras acordes con nuestro tipo de piel y elaboradas con extractos de plantas. Su misión consiste en acabar con los restos de maquillaje y las partículas en suspensión que penetran en los poros. Los tónicos de enzimas y activantes de fácil asimilación (pepino, tomillo, menta…) rematan la higiénica jugada con su frescor y su poder astringente o capacidad para absorber la grasa. Para terminar, es necesario aplicar una crema hidratante que ayude a la piel a mantener su humedad natural.