Obesidad infantil: prevención y tratamiento

19 Julio, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

En teoría, la prevención y el tratamiento de la obesidad infantil es bastante simple. Si se consumen menos calorías de las que se gastan, se pierde peso; por el contrario, si se consumen más calorías de las necesarias, se aumenta. Pero en la práctica, lograr que la aguja de la báscula se desplace unos centímetros a la izquierda se convierte en algo mucho más complicado.

En los países desarrollados se ha producido un cambio en los hábitos alimentarios debido a la sobreabundancia de alimentos atrayentes y altamente calóricos. Además, el estilo de vida también ha cambiado notablemente; ahora, se prefieren las actividades recreativas sedentarias, y apenas se practica ejercicio. De esta forma es muy complicado perder peso.

La obesidad infantil es una enfermedad muy grave, considerada de máxima prioridad en materia de salud pública. El problema radica en que no se tiene muy claro cuál es la mejor forma de abordar su tratamiento. Las estrategias de prevención y tratamiento existentes en la actualidad, se centran principalmente en la escuela o la familia.

Educación saludable en la escuela
Los programas de prevención centrados en las escuelas están dirigidos a todos los alumnos, no sólo a aquellos niños con problemas de obesidad. Su objetivo es fomentar una alimentación saludable y una actividad física lúdica entre los menores.

Estos proyectos incluyen demostraciones prácticas de los principios enseñados. Se modifica la composición de las comidas escolares, reduciendo la cantidad de grasas y aumentando las raciones de fruta y verduras. Asimismo, se desarrollan planes de acción para incrementar el tiempo invertido en actividades físicas durante la jornada escolar.

Pero, como es lógico, el éxito de este tipo de iniciativas depende mucho del entusiasmo del personal docente y de su formación en los principios y prácticas de un estilo de vida sano.

La familia: núcleo de salud
Existe otro tipo de programas que se centran en la unidad familiar, partiendo de la base de que, a menos que se estimule a toda la familia a adquirir hábitos de vida saludables, es muy difícil que los niños mantengan los aprendidos durante los programas escolares.

La mayoría de estos estudios cuenta, de forma directa o indirecta, con la colaboración de personal médico o asistentes sociales. Su objetivo es modificar el comportamiento de la familia al completo para garantizar el mantenimiento de un estilo de vida saludable a largo plazo, incluso después de haber finalizado el programa.

Problemas de los enfoques actuales
Según los resultados obtenidos hasta la fecha, por norma general, los programas de intervención centrados en la escuela no han logrado reducir el alto porcentaje de obesidad infantil. Por su parte, algunos estudios de terapia familiar lograron cambios favorables en la pérdida de peso a largo plazo, pero sólo en personas altamente motivadas.

Posiblemente, la razón de estos modestos resultados resida en la escasa efectividad de las recomendaciones, tanto dietéticas como relativas a la actividad física, señaladas en estos programas.

El aumento de las actividades sedentarias, como la televisión, los videojuegos y los ordenadores, la falta de espacios urbanos y suburbanos que inciten a llevar un estilo de vida activo, la mayor tendencia a comer fuera de casa, y el hecho de que las raciones sean más abundantes parecen ser otras razones que justifican el escaso éxito de estos programas.

Aun así, se considera que merece la pena continuar realizando estudios de este tipo. Las próximas investigaciones posiblemente se basarán en una combinación de estímulos en la escuela y en el hogar, con un enfoque más amplio del estilo de vida saludable.

Las dietas y la infertilidad femenina

17 Julio, 2008 · Archivado en Salud · Comenta 

Una dieta sin la supervisión de un endocrino puede originar graves problemas de salud, síntomas como la caída del cabello, estreñimiento, deshidratación o taquicardias, hasta problemas psicológicos como depresiones, insomnio. Los nuevos estudios además suman la posibilidad de sufrir alteraciones menstruales que provocan casos de infertilidad femenina.

Desde hace tiempo se viene estudiando la importancia en la relación entre alimentación y problemas de reproducción femeninos. Cada vez existen más datos sobre la importancia de la dieta en la fertilidad. Se ha comprobado que las dietas severas, más o menos intensas, que duran un largo tiempo y limitan la ingestión de ciertos grupos de nutrientes pueden forzar los mecanismos fisiológicos de organismo y conducir a la infertilidad.

Lo habitual en este tipo de dietas es que estén basadas en la exclusión de algún componente de alimentos, generalmente grasa, con el fin de “engañar” al cuerpo y lograr, de forma rápida, perder peso. Como consecuencia de esta evitación de las grasa se suelen producir alteraciones menstruales que provocan infertilidad. Esto se debe a que muchas hormonas femeninas como la progesterona se forman a partir de grasas como el colesterol. Por tanto, un aporte adecuado de grasas al organismo es muy importante para un adecuado funcionamiento de los sistemas hormonales.

Asimismo, las deficiencias de algunos oligoelementos como el ácido fólico, de ciertas vitaminas como A, C, D, E, B1 o de minerales como el selenio, zinc, calcio, yodo y hierro que se asocian con los trastornos la alimentación pueden provocar infertilidad. En estos casos, sólo el incluir un suplemento dietético con estos elementos deficitarios en la dieta de la paciente es suficiente para restaurar la fertilidad normal.

Por otra parte, los trastornos de alimentación extremos como la anorexia o la bulimia, provocan situaciones deficitarias de diversos nutrientes, suelen asociarse con la infertilidad. En el extremo opuesto, la obesidad puede producir también infertilidad, al alterar el normal equilibrio hormonal, lo que en muchos casos da lugar a síndrome de ovario poliquístico, característico en los pacientes con sobrepeso.

Infertilidad masculina

Las toxinas, metales pesados y agentes químicos de distinta naturaleza (procedentes de forma habitual de fertilizantes e insecticidas empelados en la agricultura intensiva) pueden alterar el normal proceso normal de producción de espermatozoides en el hombre.

Esta circunstancia se ha comprobado en numerosas especies animales y ahora se está comprobando en el hombre. En varios estudios realizados en varones estériles se han encontrado cantidades elevadas de folatos y de difenilos policlorionados (PCB,s) causantes de la modificación de la calidad espermática.

Dieta de la fertilidad

La dieta de la fertilidad se puede definir como aquella que no excluya ningún grupo alimenticio, y que aporte una cantidad adecuada de nutrientes. El consumo de alimentos denominados ecológicos se asocia con niveles en sangre más bajos de algunas sustancias tóxicas (como los organofosfatos) por lo que es de esperar un efecto beneficioso a largo plazo.

La Organización Mundial de la Salud considera la esterilidad como una enfermedad, consistente en la alteración de la normalidad en el proceso reproductivo de una pareja, esta patología afecta entre 60 y 80 millones de parejas en el mundo.

Aproximadamente, entre el 17-20% (cerca de un millón) de las parejas españolas padece alguna anomalía reproductora. La esterilidad puede ser por causas masculinas en un 40%, femeninas en un 40% o mixtas en un 20%, aunque varios autores aseguran que un 90% se ve influido por causas psicológicas.