Mi hijo ha descubierto el sexo

9 noviembre, 2008 · Archivado en Familia · Comenta 

La adolescencia provoca una revolución hormonal en el organismo de los que hasta hace semanas eran sólo unos niños.

Los cambios se reflejan en sus músculos, en su cara, en su voz, en su carácter y en los nuevos impulsos sexuales, que muchas veces son desconcertantes para el joven y que suelen ser canalizados en forma de agresividad y estrés.

Una nueva etapa
Ha comenzado un proceso de descubrimiento en el que los padres deben asumir un papel de guía. El objetivo fundamental es hacer del sexo un elemento natural al que hay que enfrentarse sin traumas, aunque también con ciertas precauciones. En la actualidad, los hijos comienzan a entender y a conocer el sexo antes de que su cuerpo esté preparado para disfrutar de él. Los medios de comunicación, el cine o Internet son ahora los vehículos que abastecen de sexo a una población que lo demanda.

Los niños y niñas también reciben ese bombardeo, lo que despierta en ellos una curiosidad precoz, y les aboca a realizar su propia interpretación de una realidad que aún no saben manejar. Después, con los amigos y amigas construirán un mundo fantástico de relaciones con el sexo contrario en el que no sabrán muy bien cómo ubicar la sexualidad.

Afrontar los cambios
Para Donald Mosher, psicólogo de la Universidad de Connecticut (EE UU) y experto en sexología: “Los padres deben comprender que sus hijos ya no se creen que los niños vienen de París. Probablemente no entiendan el proceso biológico, pero saben que nacen de la madre y que en ello el padre ha tenido algo que ver. Por lo tanto, hay que aproximarse al tema desde que son pequeños, antes de que el bombardeo de los medios les cree un mundo irreal. Deben saber que los bebés son fruto de una unión de un hombre y una mujer, y que esa unión es placentera y gratificante.”

Además, añade que “más tarde, cuando descubran su propia sexualidad, la información puede ampliarse tanto en lo que respecta a las opciones morales de esos actos -si así lo creen conveniente los padres- como a los riesgos de los mismos”.

Comprensión ante todo
Los jóvenes deben entender que para ellos el sexo será algo hermoso si es felizmente compartido, que nunca puede generar un sentimiento de culpa algo que es un impulso natural y que el final de ese descubrimiento tendrá lugar sólo cuando encuentren a la persona deseada. Los padres pueden mostrar el camino, pero serán los hijos quienes lo recorran por sí mismos.

Para Laura Grossi, psicóloga infantil, es fundamental que esa guía, asimismo, les enseñe los peligros “embarazos indeseados, enfermedades de transmisión sexual y, también, por qué no, las posibles decepciones y fracasos de la vida sexual”.

Prevenir los peligros
Estos últimos peligros no se pueden evitar, pero los primeros sí. Nunca un precepto moral debe poner en peligro las vidas de los hijos. Hay que ser conscientes de que ellos no siempre se comportan como los padres desean y, si es así, al menos deben conocer los medios para que la práctica del sexo sea segura.

Un estudio realizado en la Universidad de Edimburgo demostró que tener más información sobre el sexo no implicaba un mayor número de contactos sexuales. Se llevaron a cabo varias encuestas entre jóvenes de entre 16 y 20 años de toda Gran Bretaña. Los resultados señalaron que los encuestados con menor formación sexual iniciaban sus relaciones antes que los que habían recibido una mayor información al respecto en una proporción de tres frente a uno.

Anorexia: lucha contra el espejo

26 octubre, 2008 · Archivado en Salud · 1 Comentario 

Según muestran las estadísticas, son muchos, demasiados, los pacientes que son ingresados en hospitales con trastornos compulsivos de la conducta alimentaria. Son cifras que asustan, sobre todo porque con el paso de los años van aumentando, en vez de ir en retroceso.

Sin embargo, la incidencia de la anorexia y la bulimia es mucho mayor de lo que indican esas cifras. Cientos de familias españolas padecen la angustia de ver cómo sus hijas y cada vez más hijos, rechazan la comida por intentar ver en el espejo un cuerpo que nunca es suficientemente delgado para ellos. Cuando la enfermedad no ataca con excesiva severidad, los padres piden ayuda al médico de cabecera y al psicólogo.

El número de jóvenes que acuden a las consultas psicológicas por este problema acompañados por sus familiares sigue aumentando. Afortunadamente, y gracias a la difusión que han hecho los medios de comunicación del peligro y de los síntomas de la anorexia, en muchos casos lo hacen cuando la enfermedad es todavía precoz.

Adolescencia: época crítica
Los padres han vivido siempre con cierta zozobra la adolescencia de sus hijos. Unas veces por su aproximación al sexo y sus posibles consecuencias; en otros por los cambios de conducta o por el miedo a las drogas.

Hoy muchos de ellos vigilan a sus hijas a la hora de comer, observan si vomitan con excesiva frecuencia y las miran con atención por si pierden peso con excesiva rapidez. Cuando se sospecha que el problema existe, toman nota, incluso, de la frecuencia de su menstruación, ya que si se le retira puede indicar que los trastornos empiezan a hacer seria mella en su salud.

La aparición de estos síntomas provoca una lógica reacción de inseguridad y temor en la familia de la enferma o enfermo, que se transforma en desconcierto por los cambios de carácter que también se ponen en evidencia en poco tiempo. La anorexia se asocia con la introversión, una pérdida de atención e incluso cariño hacia los padres y hermanos; ni siquiera desean su contacto, por lo que no es extraño que se encierren en su cuarto durante horas, que provoquen fuertes disputas y que amenacen con abandonar la casa.

Aunque esta situación puede durar meses y provocar una verdadera quiebra emocional en la familia, es necesario vivir estos periodos con entereza. Hay que darse cuenta de que los que padecen esta enfermedad sufren los cambios a causa de un problema psicológico y que cuando éste se supera, la hija o el hijo volverán a ser los de antes. La ayuda tiene que llegar desde la asistencia especializada, pero está claro que también desde el apoyo, la paciencia y la firmeza de la familia.