La mejor manera de no tirar el dinero, o por lo menos de pagar lo estrictamente necesario, es informarse de qué es lo que se está abonando, por qué servicio se le está cobrando y, por último, tratar de negociar con su banco esos pequeños importes que sumados pueden convertirse en una buena cena a final de mes.

Mi banco y yo
Las operaciones bancarias son una fuente constante de dudas y quejas por parte de los ciudadanos.

Muchos cobros bancarios rozan la ilegalidad; otros, aún siendo legales, pueden suponer un alto costo para el fiel cliente del banco o caja. Las entidades tienen las manos libres para cobrar todo aquello que consideren servicio. Además muchos ciudadanos prestan poca importancia al apartado de gastos y comisiones al abrir una cuenta, cuando esta letra pequeña puede suponer una lenta pero constante sangría para sus ahorros.

Negociando comisiones

Es importante saber que todos los gastos y comisiones son de libre negociación entre el banco y la entidad. Antes de contratar los servicios de una entidad se puede tratar de llegar a un acuerdo con ella sobre aquellas cosas que supondrán una carga y aquellas que no se cobrarán. En caso contrario, disponer de una cuenta en determinada entidad puede resultar negativo; los gastos pueden provocar la aparición de números rojos en una cuenta de la que no se ha sacado dinero.

¿Uso o abuso?
Algunas comisiones son tan abusivas que dan lugar a situaciones realmente inaceptables. Puede resultar igual de rentable tirar a la basura un talón de 3 euros que ingresarlo en una cuenta bancaria. Las entidades cobran una comisión de cerca del 0,75% sobre el importe del talón o cheque ingresado, pero existe una comisión mínima, que ronda los 3 euros, que es la que se cobraría en este caso. Paradójicamente, se puede ahorrar la molestia de trasladarse a su sucursal y esperar la cola en la ventanilla, ya que con dicha operación lo único que se consigue es que el dinero pase de sus manos a las del banco sin ningún beneficio ni rentabilidad para usted.