Desde hace unos años está de moda que muchas empresas se decidan a certificar sus productos, es decir, de demostrarle al usuario que aquello que venden, ya sea producto o servicio, es de buena calidad y que el proceso de elaboración se ha seguido según marca la ley de cada sector. Algunas compañías van más allá y certifican también que sus productos no dañan el medio ambiente, ni en su elaboración, ni en su vida de uso, ni en su destrucción final. Sin embargo, anunciar en el envase que es un producto ecológico no implica que se cumplan los normas que realmente le dan esta calificación. Lucir una certificación en regla tiene sus obligaciones.

Existen muchos productos que llevan la etiqueta gris de Aenor (Asociación Española de Normalización y Certificación) o empresas que dicen seguir la normativa ISO, es decir, que su proceso de producción sigue un sistema de calidad probado. En España, Aenor ha sido acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación para poder dar estos certificados.

Conseguir la certificación
No todos los servicios o productos que se compran llevan una etiqueta de este tipo, ni todas las empresas que se han sometido a una certificación de su sistema de producción. La certificación es un procedimiento totalmente voluntario de las compañías y supone que éstas, además de seguir las normas obligatorias de fabricación, cumplen determinados parámetros de calidad y seguridad.

Para llegar a conseguir la anhelada etiqueta, el producto o servicio correspondiente debe pasar una serie de pruebas para determinar si supera el examen. Cuando una empresa entra en la dinámica de optar a la preciada certificación, todos los empleados tienen una pequeña responsabilidad; el trabajo debe realizarse bien y con efectividad y toda la compañía debe involucrarse en conseguir la meta. Periódicamente, se harán nuevos controles para comprobar que la excelente situación de la compañía no ha variado.

Tipos de certificación
Como se señala al principio, hay que distinguir dos formas diferentes de certificación: la de los productos, exclusiva de Aenor, y otras para sistemas de calidad. En el primer caso, se garantiza el producto en sí; por ejemplo, si adquiere un electrodoméstico con la etiqueta gris de Aenor, puede estar seguro de que lo que compra ha superado las pruebas exigibles y de que se lleva un producto que cumple unas determinadas normas de calidad y seguridad. Hay casos en los que la certificación es sólo parcial; la etiqueta indica que se cumplen determinados requisitos, ya sean de seguridad, de respeto al medio ambiente, etc.

En cuanto a los certificados de sistemas de calidad, indican que se ha analizado el proceso de producción de una empresa y garantizan que ésta, no el producto, cumple determinadas normas. Los más conocidos son los llamados ISO 9001, 9002 y 9003.

Esta certificación no es exclusiva de Aenor, la pueden dar también otras entidades y hay ocasiones en las que se certifica sólo una parte del proceso de producción de una empresa. Por otro lado,las compañías que la consiguen tienen prohibido anunciarla directamente sobre el producto que fabrican o comercializan.

Empresas españolas certificadas
Por aquello de que el ciudadano cada vez está más concienciado con el problema del medio ambiente, algunas empresas comienzan a ponerse las pilas en este sentido. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, el número de empresas españolas que solicita una certificación de su sistema de gestión ambiental -es decir, una comprobación de que su proceso de producción es respetuosa con el medio ambiente- está creciendo de un modo similar al de el resto de los países de la Comunidad Europea.

Desde el año 1995, fecha en la que Aenor certificó las dos primeras empresas españolas, hasta noviembre de 2002, la cifra total de centros registrados se ha elevado a 56.856 y la de empresas que había solicitado la certificación llegaba a más de 1000. La norma ISO 14001 es la que certifica el sistema de gestión medioambiental.

Todos los pasos a seguir por la entidad que certifica, tanto en el caso de la gestión ambiental como en el de otros procesos productivos, están recogidos en reglamentos especiales.