La respuesta del organismo a la luz y al color va más allá de lo puramente subjetivo. En unas pruebas realizadas en los laboratorios de luz de Phillips y Mazda, se observó que la temperatura corporal externa de una persona que permanecía con los ojos vendados en el interior de un recinto en el que cambiaban los colores de las paredes, sufría variaciones.

Aumentaba con los tonos cálidos -rojo, naranja, amarillo- y descendía con los tonos fríos -azul, índigo, violeta y verde-. Además, está comprobado que si el cerebro recibe demasiadas señales de un color determinado se ve obligado a fabricar el complementario para mantener un equilibrio interno y no sufrir el estrés de la estimulación.

Gustos y tendencias
Con la llegada de la primavera, los diseñadores se inclinan por los tonos intermedios, suaves y cálidos, que tienden a restablecer el equilibrio interno después de un frío y largo invierno, donde tradicionalmente predominan colores como el negro, marrón, verde oscuro, teja, etc.

Aunque las tendencias de cada temporada ofrecen una serie de criterios sobre prendas y tonalidades, cada persona tiene sus propios gustos a la hora de vestir y son estos precisamente los que debe seguir si quiere encontrarse a gusto y bien consigo misma.

Un color para cada ocasión
Los colores atrevidos y fuertes se suelen reservar para fiestas y tiempo de ocio, donde lo informal prima sobre cualquier otro tipo de convencionalismo. Claro que, en un momento dado, incorporar una prenda de un tono más arriesgado a la vestimenta cotidiana de trabajo puede contribuir a elevar el ánimo.

Si tiene tendencia al nerviosismo, debe ir con cautela a la hora de elegir el color de su vestimenta; en estos casos, lo mejor es eliminar del armario, por mucho que le guste, el rojo. Este es un color agresivo, que cansa a la vista y, en determinadas circunstancias, puede ponerle de los nervios.

Por regla general, los colores neutros (gris, beige, etc), además de ser los que mejor combinan con todo podrán sacarle de más de un apuro ya que son perfectos tanto para citas de trabajo como para combinar con otros tonos más arriesgados en su tiempo de esparcimiento.

Representan personalidad y tradición cultural
Los colores por los que se decanta una persona puede ofrecer una idea de su forma de ser o de su estado de ánimo ese día. Los más extrovertidos se inclinan por los tonos alegres y vivos; esto no quiere decir que los que, por regla general, utilizan tonos sobrios sean introvertidos y reservados, tal vez, se vean obligados a vestir así por el tipo de trabajo que desempeñan. No se suelen usar los mismos tonos en la ropa para ir al trabajo que para salir los fines de semana.

El uso de determinados colores también está marcado por su inevitable vínculo a ciertas tradiciones culturales. Así, por ejemplo, el negro en el mundo occidental, es el color del luto; sin embargo, en Japón, para esos momentos de duelo, es sustituido por vestimentas blancas. En España, por ejemplo, el color morado ha estado siempre unido a la idea de la muerte, motivo por el cual no es uno de los colores más buscados a la hora de vestir, lo que no quiere decir que no tenga fieles seguidores.