Lo normal en un ser humano es tener un lado hábil o dominante. La habilidad diestra es prácticamente universal, sólo se sabe de una tribu de zurdos: los Taymir, del ártico ruso, con un 75% de la población con predominancia de la izquierda. También en el clan escocés de los Kerr existe un porcentaje mayor que en el resto de la población. Hasta hace muy pocos años, esta dominancia derecha ha servido de base para la teoría que afirmaba que dicha lateralización era la “correcta”. Nada más lejos de la realidad, cualquiera de ellas es eficaz siempre que esté bien definida.

Las causas de la expansión de la habilidad derecha no están nada claras. La arqueología y la antropología apoyan la idea de que en la edad de piedra los seres humanos no tenían un lado dominante, ello se deduce de la igual proporción de utensilios para uso de una u otra mano descubiertos en sus tumbas y por el estudio de pinturas rupestres. Por otro lado, algunos estudios prenatales con ultrasonidos demuestran que la mayoría de los fetos en el útero tienden a chuparse el pulgar derecho y que sólo el 5,4% se chupan el izquierdo, lo que sugiere que la preferencia por la mano derecha existe antes de nacer.

El porqué de la zurdera
Una de las teorías, bastante popular el siglo pasado, es la de la distribución de los órganos del cuerpo humano. Según ella, el hecho de que el hígado -órgano de gran masa- esté alojado en la parte derecha del abdomen mientras el bazo -menos pesado- lo esté en el izquierdo hace que el centro de gravedad del cuerpo se desplace ligeramente a la derecha y explicaría que los antepasados tendieran a inclinarse hacia ese lado para coger los objetos del suelo. Esta hipótesis no explica la existencia de los zurdos, cuyo hígado también se encuentra en el lado derecho del abdomen. La teoría hereditaria, que se apoya en un estudio canadiense, es otra de las que se barajan sin que esté demostrada su veracidad.

Lo que sí sabe con certeza es que los hemisferios controlan el cuerpo de un modo cruzado: el izquierdo dirige los movimientos y controla las sensaciones del lado derecho del cuerpo, lo opuesto ocurre con el hemisferio derecho. En los zurdos domina el hemisferio derecho, al contrario que en los diestros. Ambos son capaces de asumir la dominancia con eficacia pero según su lateralización los individuos tienen estilos diferentes de aprender y manejar la realidad.

Distintas habilidades
Entre las funciones del hemisferio izquierdo se encuentran el lenguaje, la escritura, la expresión oral, crítica y la elaboración de juicios, la lógica, las matemáticas y el pensamiento abstracto, la memoria auditiva y la tendencia a quedarse con los detalles. Por su parte, el hemisferio derecho se ocupa del control de la expresión emocional, el lenguaje gutural y mímico, el reconocimiento de la música, el baile, la dirección del movimiento, la captación de profundidad y volumen y la captación y reconocimiento de las caras. En función de este reparto, diversos estudios han percibido distintos comportamientos en las actividades de análisis y síntesis de datos y diferentes formas de trabajo verbal y espacial.

Por lo general, hasta los dos años todas las personas son ambidiestras, con el paso de los años la lateralidad se va definiendo. La mayoría de los niños cambia de preferencia manual varias veces antes de los cuatro o cinco años. A esa edad se muestra una tendencia firme hacia una de las manos pero será a partir de los siete años cuando haga la elección de la lateralización definitiva, de todo el cuerpo no sólo de la mano. Hasta entonces es raro que un niño se manifieste de modo inequívoco en un sentido u otro.