El final del año significa renovación y mejora; superar lo antiguo e inútil y esperar lo nuevo alejando malas influencias y tristes augurios. Las tradiciones populares y paganas que evidencian estos buenos deseos se vieron asociadas inevitablemente a la historia cristiana. Adoptadas por ésta e interpretadas según los designios de Dios. Las ancestrales costumbres han variado según los pueblos y las épocas hasta entrelazar un tejido tradicional que es común al mundo cristiano y que se asocia a otras comunidades a través de los medios de comunicación.

El árbol
Se cree que el origen está en la costumbre escandinava de decorar la casa y el establo con ramas de hojas perennes en el Año Nuevo para ahuyentar al demonio. La versión navideña por excelencia, con distintos adornos y regalos, procede de Alemania, donde, en un principio simbolizaba el árbol del Paraíso. La influencia luterana hizo que sustituyera al católico Belén. Después, en el siglo XIX, se fue implantado en las Cortes europeas por mediación de Elena de Orleans en Francia y del príncipe Alberto en Inglaterra. Desde entonces se extendió por el imperio victoriano. Los misioneros estadounidenses lo llevaron a China y Japón y en este siglo, las películas se han encargado de incluirlo en las casas más católicas.

Los belenes o pesebres
Han sido desde siempre la escenografía del nacimiento de Cristo. El Renacimiento constituyó un gran impulso para la tradición artística de los pesebres. Los reformistas protestantes atacaron estas manifestaciones como semirreligiosas, lo que provocó una reacción católica, especialmente entre los jesuitas, para hacer de la tradición un arte y llevarlo a todos los hogares. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX en las casas de los más ricos se invertían fortunas en los belenes, y los más modestos se conformaban con construir sus figuras con los trajes regionales de cada provincia o con hacer belenes portátiles, que iban pasando de casa en casa.

Los regalos
Los presentes mutuos ya se realizaban entre los primeros cristianos durante la Navidad para demostrar la generosidad, la alegría por el nacimiento de Cristo y el deseo de compartir. En el siglo XVIII surgieron en Alemania las tarjetas de felicitación con lo que se preservó la tradición de manera mucho menos costosa.

Las uvas
Tradición española que tiene que ver con el concepto bíblico de vid: vida. Cada fruto de la vid representa fortuna y buenos augurios, por ello se comen con el Año Nuevo.

Otras costumbres
En algunos países del norte de Europa se suponía que la semilla del helecho florece la noche de Navidad y el que la recoja esa noche puede obligar al diablo a que le traiga un saco de monedas. Entre los gallegos era tradición que al término de la cena salieran los chiquillos a apedrear los árboles para que diesen abundantes frutos. Es curioso que un ritual muy similar se registre en Japón durante el fin de año. Por otro lado, en Siria y en Egipto, al llegar la medianoche salían los sacerdotes al exterior de los templos gritando: “¡La Virgen ha parido! ¡La luz está aumentado!”.