Hasta épocas recientes, ser zurdo era considerada una deformación que había que corregir. Una ojeada al diccionario resulta suficiente para comprobar la mala reputación que arrastran los zocatos. La expresión a zurdas se define como “de manera contraria a como se debe hacer” y no ser zurdo significa “ser listo o hábil”. La religión acrecienta esta imagen negativa; el Corán sostiene que las dos manos de Alá son diestras y, según afirma Diane Paul en su libro Vivir siendo zurdo, en la Biblia se pueden encontrar hasta veinticinco referencias desfavorables a la izquierda.

Una tradición negativa
Además zurdo se utiliza como sinónimo de torpe o engañoso y no parece haber cosa peor que levantarse con el pie izquierdo. En realidad, la capacidad intelectual y manual de zurdos y diestros es la misma, aunque la falta de utensilios adecuados a veces les hace parecer torpes a los ojos de padres, maestros y compañeros. Para Ana Lombo de Zurdolandia el zurdo llega a ser más inteligente ya que “tiene que desarrollar sus sentidos mucho más que un diestro; es una lucha de superación constante y un reto por superar las adversidades y demostrar sus habilidades”.

Frustración y ansiedad
Cortar siguiendo una línea de puntos, escribir o incluso marcar un número en un teléfono con dial circular son actividades con un grado de dificultad añadida para estas personas. Estos pequeños problemas cotidianos pueden generar frustración, ansiedad o incluso falta de confianza en los niños, cuando por su edad no son capaces de reconocer la verdadera causa de su torpeza.

Pero, en realidad, las dificultades que un zurdo tiene para manejarse en un mundo diestro son mucho menores que la confusión interna que se le crea al contrariarle. Muchos niños zurdos aprenden a escribir espontáneamente en espejo (de derecha a izquierda y con las palabras totalmente rotadas). Esto ofrece una idea de la concepción global de los zocatos

Dificultades cotidianas
Lo normal en un ser humano es tener un lado hábil o dominante. Cuando el niño acude a la escuela sin definirse claramente por la derecha o la izquierda puede padecer dislexia (tienden a confundir ciertas letras: z/s, b/d…), dislexia numérica (por ejemplo, confunden el 2 con el 5) y discalculia (sólo logran comprender las cifras en forma de gráficos). Cuando el ojo izquierdo es el dominante hace un barrido de derecha a izquierda, inverso a la direccionalidad que se emplea para la escritura occidental. Esta es la base de buena parte de los trastornos del habla y la escritura. Aún así no hay una evidencia para vincular las dos cosas ya que la zurdera no es una causa decisiva de dislexia.

Los que más problemas sufren son aquellos que exhiben lateralidad cruzada. Por ejemplo, a los conductores zurdos con ojo dominante derecho les cuesta percibir la imagen total del tráfico cuando miran con el ojo izquierdo por el espejo retrovisor exterior; en ocasiones no se dan cuenta de que un coche les adelanta hasta que no lo tienen a su lado. Algunos estudios aseguran que los zocatos tienen un 20% más de posibilidades que los diestros de padecer accidentes practicando deporte o en la carretera.

Además es probable que padezcan problemas de orientación, lectura de mapas e interpretación de señales de tráfico, en particular aquellas que indican con palabras más que con imágenes. Ante una señal que reza Prohibido girar a la derecha, algunos zurdos pueden tardar varios segundos en aclararse.